El banano latinoamericano
En un artículo reciente del londinense The Financial Times, sea por ironía o por ignorancia, "descubre" que las repúblicas bananeras se enfrentan a la pérdida de su reputación por el nombre de la fruta que les dio su apodo, como si se tratara de algo. Sin embargo, la realidad es otra. El banano latinoamericano, en general, y el panameño en particular, como producto de exportación de alta calidad, ha mantenido y elevado aún más su calidad y reputación hasta extremos en que bloques de países como el de la Unión Europea han establecido regímenes bananeros basados en supuestas necesidades aduaneras, pero que tienen como objeto real establecer barreras comerciales a una clase de banano que, precisamente por su alto prestigio, supera al producido en excolonias europeas. La idea principal de esos regímenes es suplir la falta de prestigio y la menor calidad del banano de las excolonias, en detrimento del banano latinoamericano.
La reunión que recientemente sostuvieron en Panamá los Viceministros de Comercio Exterior de los países latinoamericanos exportadores de banano tuvo como efecto principal demostrar a la Unión Europea que existe un bloque unido que, a pesar de algunas diferencias propias de las circunstancias de cada país, ha convenido en temas básicos de acceso al mercado europeo como la no aceptación del método "primero llegado, primero servido" de administración de licencias de importación y en favor de un contingente arancelario (tariff rate quota). La unidad latinoamericana frente a las restricciones es prácticamente de vida o muerte, porque de esta actividad no sólo depende la salud económica nacional de estos productores y exportadores, sino miles de trabajadores bien remunerados que no podrían recolocarse rápidamente en otras actividades. En Panamá, los trabajadores del sector bananero representan casi un 40% del empleo permanente en el sector agrícola y gozan de los salarios más altos en dicho sector.
Sin embargo, la cohesión latina podría debilitarse. Jorge Sauma, Jefe de la Corporación Nacional del Banano de Costa Rica, señala que Ecuador ha estado vendiendo por debajo del precio de costo. Por otra parte, Bob Kistinger, Presidente del grupo Chiquita Banana, también indicó que los costos de Ecuador son mucho más bajos que en los demás países latinoamericanos, añadiendo que no existen en Ecuador sindicatos ni estándares laborales. Pero como bien apunta Roberto Henríquez, exvicemimistro de Comercio Exterior de la República de Panamá, la última reunión de los países latinos productores de banano abre un paso en la dirección debida, precisamente por la presencia de Ecuador. Todos reconocen que ningún país puede, por sí solo, enfrentar al régimen de la Unión Europea.
Para enfrentar este régimen discriminatorio y lesivo a las economías latinoamericanas, la unidad es el punto de partida de vital importancia. Pero esa unidad requerirá el tratamiento de temas sobre los cuales existe consenso, así como los que generan diferencias. Un tema de particular importancia podría ser el equiparamiento de estándares laborales. Lo que no se puede permitir es que los europeos utilicen esas diferencias para dividirnos, en perjuicio individual y colectivo de los países latinoamericanos. Lo medular es obligar a la Unión Europea a cumplir con sus compromisos ante la Organización Mundial de Comercio. Una vez logremos esa meta, los países latinoamericanos competiremos en base a la calidad del banano que producen, la cual sigue siendo la más alta del mundo.
La reunión que recientemente sostuvieron en Panamá los Viceministros de Comercio Exterior de los países latinoamericanos exportadores de banano tuvo como efecto principal demostrar a la Unión Europea que existe un bloque unido que, a pesar de algunas diferencias propias de las circunstancias de cada país, ha convenido en temas básicos de acceso al mercado europeo como la no aceptación del método "primero llegado, primero servido" de administración de licencias de importación y en favor de un contingente arancelario (tariff rate quota). La unidad latinoamericana frente a las restricciones es prácticamente de vida o muerte, porque de esta actividad no sólo depende la salud económica nacional de estos productores y exportadores, sino miles de trabajadores bien remunerados que no podrían recolocarse rápidamente en otras actividades. En Panamá, los trabajadores del sector bananero representan casi un 40% del empleo permanente en el sector agrícola y gozan de los salarios más altos en dicho sector.
Sin embargo, la cohesión latina podría debilitarse. Jorge Sauma, Jefe de la Corporación Nacional del Banano de Costa Rica, señala que Ecuador ha estado vendiendo por debajo del precio de costo. Por otra parte, Bob Kistinger, Presidente del grupo Chiquita Banana, también indicó que los costos de Ecuador son mucho más bajos que en los demás países latinoamericanos, añadiendo que no existen en Ecuador sindicatos ni estándares laborales. Pero como bien apunta Roberto Henríquez, exvicemimistro de Comercio Exterior de la República de Panamá, la última reunión de los países latinos productores de banano abre un paso en la dirección debida, precisamente por la presencia de Ecuador. Todos reconocen que ningún país puede, por sí solo, enfrentar al régimen de la Unión Europea.
Para enfrentar este régimen discriminatorio y lesivo a las economías latinoamericanas, la unidad es el punto de partida de vital importancia. Pero esa unidad requerirá el tratamiento de temas sobre los cuales existe consenso, así como los que generan diferencias. Un tema de particular importancia podría ser el equiparamiento de estándares laborales. Lo que no se puede permitir es que los europeos utilicen esas diferencias para dividirnos, en perjuicio individual y colectivo de los países latinoamericanos. Lo medular es obligar a la Unión Europea a cumplir con sus compromisos ante la Organización Mundial de Comercio. Una vez logremos esa meta, los países latinoamericanos competiremos en base a la calidad del banano que producen, la cual sigue siendo la más alta del mundo.