default

El cambio o la continuación


La actuación del "Organo Ejecutivo con relación al problema surgido durante las elecciones en el Consejo Municipal añade una cuenta más al largo rosario de errores que la presente administración viene cometiendo desde que asumió el poder. Parece que asesores acostumbrados a las mañas de un pasado que todos quisiéramos olvidar, se han empeñado en repetir los métodos que precisamente sirvieron para motivar en el pueblo panameño la necesidad de un cambio.
El regalo de costosos relojes a los legisladores, los despidos de funcionarios públicos amparados por la carrera administrativa y que llevaban muchos años de estar desempeñándose como técnicos, las presiones para lograr la renuncia del director de la Autoridad de la Región Interoceánica y del Ente Regulador, así como la vacilante explicación sobre los trabajos adelantados en la casa de descanso de Punta Mala, están a punto de malograr la imagen de rectificación que la mayoría de los panameños esperábamos del nuevo gobierno.
Resulta inaceptable además la manida excusa de culpar a otras administraciones por haber cometido los mismos fallos, porque un error nunca justificará otro error. Por esa vía estaríamos institucionalizando métodos criticables en lugar de erradicarlos de nuestra política, como corresponde si efectivamente nos comprometemos a un cambio de actitudes.
Utilizar la policía para intervenir en un proceso de elección democrática, declarar públicamente la jefa del "Organo Ejecutivo que había que repetir la elección en el Concejo Municipal, y enviar a su asesor presidencial para impartir instrucciones desde el escritorio de la presidenta del Concejo son acciones temerarias que deben ser repudiadas por toda la comunidad civilista.
Si efectivamente se cometieron irregularidades en el proceso de elección, correspondía en primera instancia a la misma institución municipal, y luego, si fuera el caso, a la Corte Suprema de Justicia, establecer los correctivos sin interferencias que amenacen la autonomía que les concede la Constitución y la ley. Violar este principio crea un funesto precedente que nos conduce a la anarquía y el caos al que estábamos sometidos en las peores épocas de la dictadura militar y del que pensamos había quedado atrás. Ese era el sentido del "Nunca, Jamás" que estremeció la conciencia nacional durante la lucha civilista.
Todavía estamos a tiempo de corregir y por ello nos animamos a denunciar los hechos. Es mucho lo que tenemos que perder si permanecemos callados. El pueblo panameño votó por un cambio y volver a recorrer los tortuosos caminos del pasado nos lleva a un destino más amargo que el punto de partida porque regresamos con la frustración que destruye toda esperanza de cara al futuro.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América