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El cambio para el desarrollo social


El punto principal de la política del actual gobierno ha sido y es el desarrollo social. Así está en el Programa para el Cambio. Y en muchas oportunidades la Sra. presidenta Mireya Moscoso, ha insistido que su gobierno es para el pueblo especialmente para los excluidos, los más pobres. Por otra parte, en múltiples sitios de ese programa se destaca ese objetivo.
Concretamente el presupuesto lleva esa orientación y constantemente los ministerios sociales están llevando adelante proyectos, inversiones y acciones en este sentido.
Las inversiones concretas en edificaciones, mantenimiento y equipos se están dando en la medida de las necesidades y posibilidades financieras en los ministerios designados para esas tareas: Salud, Educación, Vivienda, Obras Públicas.
Hay un Ministerio que pareciera ser abstracto e intangible, pero que está llamando a ser el eje de las tareas del desarrollo social. Es el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia. Porque va a las personas, al ser humano, a la comunidad, a la organización social, a la concienciación, a la participación, a las realizaciones humanas, a la implementación de conducta, hábitos y costumbres positivas, a crear las bases de ese desarrollo social que es el objetivo final.
Tratándose de un Ministerio relativamente nuevo, aún sus propias estructuras están en fase de formación, ampliación y estabilización. Su presupuesto aún es limitado y sus procedimientos aún en fase de agilización.
Ese es el trabajo de los funcionarios y autoridades que por su formación profesional y direcciones con programas bien orientados, pero sobre todo con un profundo sentido de justicia social y sentimiento de identificación con los pobres por provenir de sus mismas extracciones, además de firme voluntad ejecutiva es que están creando el camino de eficiencia y las acciones efectivas.
Si es un Ministerio para la población, los principales actuantes deben ser la comunidad, los jóvenes, las mujeres, los discapacitados, los indígenas y en general toda la población. No sólo como expositores de necesidades y solicitudes, si no como colaboradores, aportando soluciones, ideas, formas metodológicas locales y fundamentalmente trabajando directamente en el campo y concretando las modificaciones de patrones de conducta para superar las limitaciones culturales.
Pero junto al llamado a la participación de la comunidad, está el ir profundamente a las fuentes de los problemas, a sus raíces, en busca de un diagnóstico sociológico y sus posibles abordajes de superación. La pobreza, la ignorancia, la negligencia la indolencia, el desaseo, la viveza, la delincuencia, entre otros.
Si bien gran cantidad de estos elementos se dan y tienen que tener una solución en las iniciativas propias de la comunidad, especialmente los más conscientes, no es menos cierto que la gran responsabilidad recae en el desempleo.
Es aquí donde hay que acudir al cumplimiento de la función social del capital, al amor al prójimo, a las reales inversiones, a la empleomanía, a aprovechar las grandes ventajas que está dando el gobierno a las empresas privadas, para que los empresarios respondan con igual solidaridad y patriotismo, creando empleos.
Es, pues, necesario para el desarrollo social qué significa estabilidad, seguridad y felicidad para todos que no exijamos todo el Gobierno, si no que todos aportemos trabajo y recursos para los ministerios sociales especialmente con empleos y educación, orientación y organización comunitaria.

101 años de Panamá América

 
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