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El cambio tico


Costa Rica tiene una Presidenta: Laura Chinchilla. Contrario a la mayoría de sus predecesoras latinoamericanas, la mandataria tica asciende como una politóloga de las más preparadas de nuestra región: Consultora internacional, diputada, ministra y vicepresidente son algunos de los cargos que a sus poco más de cincuenta años constan en su impresionante hoja de vida.

Lo malo es que solo cuenta con cuatro años para mejorar las deficiencias que la llamada Suiza de América adolece hoy. Una infraestructura débil, déficit en la deuda social, telecomunicaciones en vías de modernización y dependencia marcada del turismo como rubro pilar del crecimiento, hacen su tarea titánica para tan poco tiempo. Costa Rica ha contado con una imagen internacional excelente sobre todo por su ejemplo (imitado por nosotros a principios de los noventas) de no contar con un ejército profesional, lo cual no lo excluye de los países que igual que nosotros percibe como la criminalidad aumenta de forma alarmante.

También hay que destacar el cambio que se ha desarrollado en el panorama político de ese país. Acabado el bipartidismo socialcristiano-socialdemócrata, se espera que el reacomodo de las fuerzas de índole ideológico aun necesite un par de periodos presidenciales, lo que le ha permitido ya a la nueva Presidenta un movimiento inteligente y que retrata a esta cerebral dirigente cuando ha pactado con su mayor opositor ideológico y con más opción para las siguientes elecciones, buscando al menos dos años de tranquilidad, lo que le conviene no solo a su presidencia sino también a esta oposición que se podrá reorganizar sabiendo lo difícil que le será al partido de Chinchilla repetir por tercera vez.

Nuestro país debe aprovechar que el periodo de Chinchilla termina también en el 2014. Así las cosas, sería interesante experimentar una cooperación más agresiva con el vecino país en materia agrícola y turística, así como en el tema de la seguridad en el cual la nueva presidenta es especialista. De alguna forma, al llevar adelante el Presidente Martinelli la ampliación del tramo Santiago-David, permite que el transporte por tierra sea realmente rápido y seguro, lo que no ocurre con el recorrido Frontera-San José. Esto incide en los costos de transporte no solo de pasajeros, sino también en el transporte de carga y comercial. Con mercados realmente pequeños y con un tratado de libre comercio que habrá que ver que tan efectivo es hay mucho por aprovechar si se trabaja en conjunto.

También es un gran momento para trabajar en la modernización de nuestras fronteras y me atrevo a proponer que se estudie que la misma sea completamente abierta para los nacionales de ambos países, mejorando y modernizando la infraestructura fronteriza actual.

101 años de Panamá América

 
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