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El Canal, ejemplo para nuestro país


Acabamos de decidir, a casi 103 años de vida independiente y republicana, la ampliación de nuestro canal interoceánico, tarea que, de realizarla juiciosamente, bien podría tener la capacidad de catapultarnos al primer mundo, ayudándonos a realizar nuestro proyecto de nación.
El manejo que los panameños le hemos dado a la administración del Canal de Panamá debe ser no sólo timbre de orgullo patriótico sino, además, ejemplo de la manera en que debería ser manejada toda la administración pública.
Si nuestras instituciones siguieran las buenas prácticas administrativas que se aplican en la Autoridad del Canal de Panamá, de seguro tendríamos un mejor país, y por ende, una mejor calidad de vida estaría al alcance de mayor cantidad de ciudadanos.
Alguna vez, un notable empresario y filántropo manifestó que en lugar de "panameñizar" el Canal, deberíamos es "canalizar" al resto del país, refiriéndose precisamente a la necesidad de adoptar las prácticas del Canal, en el resto de la administración pública panameña.
La construcción del canal interoceánico por territorio panameño ha marcado profundamente a nuestro país, tanto en aspectos negativos, como en logros y resultados positivos.
Así, la lucha por la recuperación de nuestra plena soberanía, fue llama que iluminó nuestros primeros 75 años de vida independiente. Podría decirse, sin temor a equivocarnos, que fue el propósito nacional. Lograda su reversión, y en pleno disfrute de sus beneficios, nos aprestamos ahora a maximizar su potencial mediante el proyecto de ampliación.
En estos nuestros primero 103 años de vida republicana, bien pudiéramos aprovechar la experiencia canalera para tomar lo bueno, deshechar lo malo y mejorar este bello istmo, bañado por dos inmensos océanos, que Dios quiso ubicar en el centro de las Américas para servir como "puente del Mundo y corazón del Universo".

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América