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El Canal en la encrucijada


El año pasado escribí en esta columna de opinión varios artículos enfatizando que el país tenía que abocarse necesariamente a un debate sobre la modernización del Canal de Panamá, que abarca una multiplicidad de problemas que van más allá de la necesidad de construir o no un tercer juego de esclusas. Un reciente artículo publicado el 7 de enero de 2004 en The Wall Street Journal con el título "Panama Canal at Crossroads", del cual es autor Neil King Jr., uno de los miembros de la redacción de ese rotativo, pone de relieve que las preocupaciones que expresé en mis comentarios no eran infundadas y que, sin duda, merecen la decidida atención de la ciudadanía.
La capacidad del Canal para asegurar el tránsito interoceánico del comercio internacional, a juicio del Sr. King, es una cuestión que viene atormentando a la Autoridad del Canal de Panamá y a muchos de los comerciantes de los Estados Unidos que manejan gigantescos almacenes de ventas al por menor y que dependen del Canal para recibir la mercancía procedente de Asia con destino a la Costa Este norteamericana.
El auge de las exportaciones chinas y la creciente popularidad del uso de la ruta que en su totalidad se desplaza por la vía marítima desde Asia hasta el Litoral Atlántico hizo del 2003 el año en que el Canal fue más utilizado y más lucrativo en sus 90 años de existencia.
Según sus datos, los embarques que siguiendo esta ruta cruzaron el Canal, aumentaron en un 25% el año pasado, dándose la circunstancia de que el tráfico de contenedores se incrementó en cerca de un 50% con relación al año 2000.
En el artículo del Wall Street Journal se ofrece información que da mucho que pensar a quienes analicen responsablemente los planteamientos hechos en ese rotativo. Se dice, entre otras cosas, que ampliar el Canal significará construir otro juego de esclusas de casi el doble del tamaño de las esclusas actuales, para acomodar los enormes "barcos de contenedores post-Panamax".
A continuación, el autor pone en boca del Ing. Alemán Zubieta, Administrador del Canal de Panamá (ACP), la siguiente declaración: "con los estudios conceptuales de las esclusas acabados de recibir, el señor Alemán dice que el trabajo podría ser casi tan desafiante como el trabajo original -y muchas veces más costoso." Agrega el autor que "los expertos dicen que el costo puede acercarse a los 8 mil millones de dólares (US$8 billion), aunque los estudios sobre el costo total no estarán terminados hasta fines de este año.
De acuerdo con la publicación del Wall Street Journal, la Autoridad del Canal de Panamá, bajo la dirección del Ing. Alemán, ha ordenado más de 150 voluminosos estudios de toda índole desde el referente al impacto ambiental de la expansión del Canal hasta el relativo a las tendencias futuras del transporte marítimo. Agrega que un consorcio franco-belga en el sector Pacífico y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en el sector Atlántico trabajan en los diseños para las nuevas esclusas.
El cronista del Wall Street Journal alude a situaciones que, a nuestro juicio, revisten extrema gravedad ya que sustentan las preocupaciones tanto de la Iglesia como de respetables técnicos y profesionales panameños, a la vez que agudizan los temores de importantes comunidades campesinas. Me refiero a los siguientes planteamientos aparecidos en The Wall Street Journal en que se sostiene que la expansión del Canal necesitaría crear embalses enormes para almacenar el agua que se requiere para el funcionamiento de las nuevas esclusas, lo cual -afirma el señor King- podría a su vez exigir el desplazamiento de miles de agricultores. Cabe preguntarse entonces, ¿cuáles serían las poblaciones de agricultores amenazadas de desplazamiento?, así como también ¿de dónde vendría toda el agua que se necesita?, y ¿en qué forma se afectaría el suministro de agua potable para la región metropolitana?
Es necesario tener presente que los Obispos de la Conferencia Episcopal Panameña han hecho público, en más de una ocasión, su compromiso de acompañar en sus luchas a las poblaciones campesinas de las provincias de Colón, Coclé y Panamá, en los proyectos que guardan relación con la provisión de agua y la expansión de la capacidad del Canal. Entre éstos, se han mencionado insistentemente: 1. La posibilidad de construir embalses y represas en los ríos Coclé del Norte, Caño Sucio y Río Indio; 2. El establecimiento de hidroeléctricas en Coclé del Norte y Río Indio con capacidad de 150 y 25 megavatios respectivamente; 3. La construcción del tercer juego de esclusas para acomodar barcos post-Panamax; y 4. Ensanchar y profundizar el Canal.
Creemos que es inaplazable que se despejen las ambigüedades que surgen alrededor de estos temas, singularmente en cuanto a que:
1. Están muy lejos de determinarse los costos precisos de: a. Las represas de Coclé del Norte, Caño Sucio y Río Indio; b. Las hidroeléctricas en Coclé del Norte y Río Indio; c. El tercer juego de esclusas; d. El ensanche y profundización del Canal.
¿Quién asumirá el financiamiento? El financiamiento debe proceder de fuentes ajenas al Estado panameño y ajenas también a los activos de la ACP.
2. No se han determinado los costos ambientales de inundar las regiones donde se pretende hacer embalses. 3. No se han medido los costos sociales que recaen sobre la población afectada y desplazada por los proyectados embalses.
En relación directa con los embalses, el periodista Neil King Jr. no sólo hace referencia al desplazamiento de miles de agricultores sino que al preguntarse también de dónde vendría toda el agua, invoca otro reto al señalar que "la Autoridad del Canal prefiere un sistema mediante el cual se reciclaría el agua del mar ("the canal authority prefers a system that would recycle sea water"). Los daños que causaría al medio ambiente un reciclaje de esta naturaleza son incalculables, lo que nos induce a considerar que en este aspecto incurre en un error el autor del artículo, ya que hay sobradas razones para rechazar un sistema que contemple el reciclaje de agua salada y hasta donde llega nuestro conocimiento, la Autoridad del Canal, ni su administrador, ni sus directores han manifestado tal propósito ni han considerado el reciclaje de agua del mar para el funcionamiento de las esclusas de la vía interoceánica.
4. Tampoco se han determinado los proyectados ingresos o ganancias y los costos de operación aumentados por la expansión.
En este orden de ideas, no puede dejar de mencionarse que el periodista King resalta que Panamá está ya grabada con una deuda pública de más de 9,000 millones de dólares ($9 billion), que es una de las más altas del mundo computada sobre una base per cápita. La alusión que enseguida hace a una cita del destacado economista panameño Guillermo Chapman, resulta descorazonadora. A Chapman le atribuye haber dicho que "Una gran parte del costo de la expansión puede ser pagado con el propio flujo de caja del Canal" ("A large portion of the expansion cost can be paid from the canal"s own cash flow").
Sobre las alternativas financieras hay quienes sostienen que los usuarios del Canal están renuentes a invertir en la expansión. Un distinguido profesional ha dicho que el Presidente de la "American President Line" le manifestó a sus clientes que no toleraría peajes más altos en el Canal de Panamá. La pregunta que muchos se hacen es si el Gobierno de Panamá estaría dispuesto a desechar el beneficio de $300 millones de dólares por 60 años, para amortizar el tercer juego de esclusas y si el pueblo panameño aceptaría que esa suma dejara de usarla el Gobierno para proveer servicios sociales por cada año durante ese período.
También se han producido otras reacciones muy respetables como la expresada por el licenciado Fernando Manfredo, ex administrador del Canal, quien sostiene que tiene que comprobarse cuál es la mejor alternativa financiera y al mismo tiempo contar con un estudio severo sobre el impacto social, económico, ecológico y político que tendría esta obra sobre nuestro país.
No puedo dejar de reconocer que el artículo del periodista King publicado por el Wall Street Journal resulta un aporte positivo por cuanto pone en el tapete cuestiones fundamentales sobre el presente y el futuro del Canal de Panamá, lo cual nos induce a insistir en la conveniencia de que se promueva un diálogo nacional sobre los problemas de la modernización del Canal de Panamá, singularmente en lo que se refiere a su financiamiento.

101 años de Panamá América

 
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