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El Canal incursionando donde no debe


Que la Autoridad del Canal de Panamá incursione en la venta de la energía eléctrica sobrante de las plantas generadoras de electricidad, que usa para la operación continua de la vía interoceánica, es comprensible, pero no que se piense, como hace la Comisión de Ahorro Energético, que debe encargarse de operar una empresa estatal de generación eléctrica.
Es posible que el consabido fracaso del Ente Regulador y de la mayoría de los experimentos empresariales del Estado a cargo de los puertos, el ferrocarril y el monopolio del sector energético y de comunicaciones en el pasado, motive la comprensible sugerencia, tomando en cuenta que la Autoridad del Canal es de los pocos entes estatales eficientes. Pero, en sentido contrario, la fórmula puede resultar perniciosa para el Canal, al distraer esfuerzos y responsabilidades que requiere la administración de la vía, en negocios ajenos a su razón de existir.
Aceptamos que el Estado debe asumir un papel rector, arbitral y complementario en la producción de bienes y servicios. Y, en ese sentido, estimamos razonable el planteamiento de que, ante la insuficiencia de la oferta energética que encarece los precios, aquél esté pensando en asumir un rol más protagónico en el área de la producción de energía. Pero en modo alguno, debe hacerse en perjuicio o recargando innecesariamente el trabajo de otros entes que, como la Autoridad del Canal, están cumpliendo bien su misión.
Además, no parece recomendable hipertrofiar aún más el poder y la presencia de la Autoridad del Canal, sobre la cual recaen persistentes cargos de constituir un país de privilegiados de primer mundo dentro de otro misérrimo. Y exponer al Canal a nuevas críticas, ajenas ahora al manejo de la vía y al uso de los multimillonarios ingresos que genera, por causa del alza de la luz, por manejar un negocio ajeno a su misión, no es aconsejable. Zapatero a sus zapatos. Que el Estado cree su ente generador o, mejor aún, que otorgue los incentivos necesarios para que lo haga el sector privado. Y la ACP que continúe haciendo lo que hasta ahora, no sea que en el futuro la tengamos también abriendo carreteras, distribuyendo agua, haciendo casas y pintando escuelas.

101 años de Panamá América

 
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