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El Canal, maravilla del mundo


A principio del siglo XV, el Istmo de Panamá era la ruta preferida de quienes venían de Centroamérica. Para esa época precisamente en 1502, fue que el célebre Cristóbal Colón en su cuarto y último viaje izó la bandera de España, llegó al Istmo de Panamá. Esta actitud provocó que los Estados Unidos se interesara en 1850, en la construcción del Ferrocarril de Panamá que motivó a los capitalistas franceses a la construcción del Canal de Panamá por esclusas. Los franceses fracasaron por motivos económicos y por la falta de una buena salud en el área de la construcción. En 1903, después de la separación de Panamá de Colombia, Panamá y los Estados Unidos firmaron un tratado mediante el cual los Estados Unidos emprendieron la construcción de un Canal Interoceánico a través del Istmo de Panamá.
El Canal de Panamá mide 80 kilómetros de largo, entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico. Una nave promedio tarda de 8 a 10 horas en transitar la vía. Podemos mencionar como las principales características físicas del Canal: el lago Gatún (lago artificial hecho por los norteamericanos); el Corte Culebra, excavación de 13 kilómetros de largo; las esclusas en ambos sectores del Istmo (las esclusas de Miraflores, Pedro Miguel en el Océano Pacífico y Cristóbal en el Océano Atlántico. Los tres juegos de esclusas son las más sólidas estructuras de concreto jamás construidas en el mundo. Tomó 10 años el trabajo de más de 75,000 hombres y mujeres para completar la obra considerada una de las maravillas del mundo, y que inició labores al tráfico marítimo el 15 de agosto de 1914. El primer barco en pasar fue el Ancón. Desde 1979 el Canal ha operado administrativamente bajo los mandatos establecidos en el tratado Torrijos Carter, firmado el 7 de septiembre de 1977, entre Estados Unidos y la República de Panamá. Los acuerdos y medidas tomadas por la junta Directiva tienen como fin asegurar que el Canal de Panamá siga siendo una ruta económicamente viable para el tráfico marítimo mundial y para el prestigio de Panamá y el mundo entero.
Después de haber sido testigos de todas las destituciones, mediante las caricaturas de juicio que son los "procesos disciplinarios", en los que el "despacho superior" es investigador, juez y tribunal de apelaciones, todo a un mismo tiempo, ¿puede alguien pensar que la PTJ conservará su independencia técnica para ejercer sus funciones si sus directores, al igual que los miles de funcionarios que integran el Ministerio Público, queda bajo la férula de la señora Procuradora y son de su libre nombramiento y remoción?
Repasen con cuidado todos los hechos que he relatado y mediten sobre sus consecuencias. Y, finalmente, sumen la aparente "idea suelta e inocente" que recientemente lanzó uno de los asociados del poder, sobre la reelección del señor Torrijos.
Ya el lobo ha enseñado las orejas varias veces. De nosotros depende que no se materialice de cuerpo entero, pero si seguimos impasibles, nuestra incipiente democracia, sazonada a su gusto, le servirá de almuerzo.

101 años de Panamá América

 
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