default

El canal o el consumo


Resolver el problema del agua tiene para la ciudad de Panamá y sus alrededores una doble importancia; por una parte garantizar el suministro sostenible de este vital recurso para su población, y por la otra hacerlo también para mantener la operación del canal. Es sabido que todos los países están preocupados porque entre la deforestación, el cambio climático y la contaminación de las fuentes cada vez se hace más difícil ofrecer agua potable a sus habitantes. En nuestro caso además, el agua disponible en los lagos utilizada por las plantas potabilizadoras, debe competir con la utilizada por las esclusas en el tránsito de las embarcaciones. Los cálculos realizados, cuando se decidió proceder con la ampliación del canal, mostraban un pequeño colchón que teóricamente aseguraba suficiente líquido para satisfacer ambos propósitos hasta el año 2025. Sin embargo todo el análisis está basado en que no se construirán más plantas de recolección en los lagos, asumiendo que las actuales podían servir a los panameños de acuerdo a una estimada tasa de consumo (más de 100 galones por persona por día), una de las más altas del mundo. La realidad es muy diferente. Añadir agua al sistema de distribución actual es como derramarla sobre un colador. No importa cuanto se entregue, siempre habrá necesidad de más y se corre el peligro de que la decisión política, en lugar de exigir una distribución sin desperdicios y un uso racional, será seguir construyendo plantas. De ser así, los supuestos utilizados no se cumplirán, y podríamos tener que limitar los barcos que pasan por el canal en un futuro próximo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América