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El Canal y las cuentas nacionales


¡Cuando alguien quiere ver oscuridad, será por el gusto que le iluminen el camino con todas las lámparas del Estadio Nacional! Esa, u otra expresión parecida, podría ser, de manera abreviada, la respuesta a la reciente, y a todas luces equivocada, denuncia pública de una supuesta manipulación de las cifras del balance de las cuentas nacionales del año 2002 para, según el denunciante, esconder el déficit fiscal, y comprometer de paso la estabilidad o el futuro financiero de la operación del Canal. Sin embargo, la sensibilidad e importancia del tema merece algunos comentarios adicionales.
La denuncia sobre la conducta del gobierno gira en torno a dos temas principales: El primero, es la supuesta manipulación del balance de las Cuentas Nacionales; el segundo, la supuesta afectación de la autonomía financiera de la operación del Canal. En ninguno de los dos aspectos tiene razón el denunciante y las razones son las siguientes:
1) Las Cuentas Nacionales deben ser un reflejo de todas las operaciones, de ingresos y egresos, del Sector Público. Por tanto, la inclusión en ellas de los resultados de las operaciones del Canal no sólo está justificada sino que, además, debe ser obligatoria. El Canal es un bien de la nación panameña y el producto de su explotación debe reflejarse en los ingresos y en los egresos fiscales. Esta inclusión no tiene ningún otro efecto más allá que el de reflejar una realidad contable.
2) Es carente de solidez afirmar, como si se tratara de un pecado, que en los años anteriores al 2002 no se incluyeron las operaciones del Canal en el balance de las Cuentas Nacionales. Si no se hizo, creo que las razones podrá explicarlas muy bien el ministerio de Economía y Finanzas. Lo correcto, y hasta imperativo, era que se incluyeran desde el momento mismo de la asunción por Panamá de la administración del Canal.
El 31 de diciembre de 1999, el Canal dejó de ser operado por una agencia del gobierno de los Estados Unidos y pasó a ser propiedad del Estado panameño. Para su administración se creó una persona de Derecho Público, con autonomía financiera, la cual nunca ha estado en duda y se ha respetado plenamente. Pero debe estar claro, para todos, "que no se creó otro estado dentro del estado". La Autoridad del Canal no es un ente ajeno al Estado panameño sino parte de él.
3) La Autoridad del Canal de Panamá, como persona de Derecho Público tiene su autonomía garantizada por mandato constitucional. Así lo consagra el Título XIV, en los artículos del 309 al 317. Ninguna de esas normas ha sido violada ni afectada por la inclusión del resultado de sus operaciones en el balance de las Cuentas Nacionales. Por ello, tampoco tiene asidero teorizar sobre posibles consecuencias siniestras para la calificación crediticia de la Autoridad del Canal. Incluir en el balance de las Cuentas Nacionales el resultado de la operación de la vía interoceánica, de ninguna manera significa restarle sus recursos ni interferir en su autonomía para administrarlos o invertirlos. El Presupuesto Nacional sólo refleja los ingresos que, como producto de la operación del Canal le corresponde, también por disposición constitucional, recibir al Fisco Nacional. ¡Y ni un centésimo más!
4) Las dos últimas "Cartas de Intención" entregadas por Panamá al Fondo Monetario, son de 1997 (por el año debió suscribirla al exministro Chapman) y del año 2000. En la primera, si recuerdo bien, se anunciaba la inclusión de los resultados de la operación del Canal en las Cuentas Nacionales. Esto podría aclararse fácilmente, hasta por el propio señor Chapman. En la más reciente se establece que eso era lo procedente y que así se haría. Estas realidades no admiten tergiversaciones ni especulaciones infundadas.
En resumen, y sin entrar a calificar las motivaciones que las alientan, aunque son fáciles de superar, creo que denuncias como la comentada, con los revuelos que naturalmente producen y mientras se aclaran, al sembrar duda, internacionalmente, empañan injustificadamente la seriedad con que, como nación, hemos asumido, y estamos cumpliendo, la responsabilidad de administrar y operar eficientemente el Canal de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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