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El Canal y las escuelas en tinieblas


Me da mala espina eso de que el año 2006 sea el escogido para el referéndum por la ampliación del Canal , y al mismo tiempo sea el año que los estudiantes panameños perderán por una razón calamitosa: sus maestros se rehusan a impartir clases. Tener alumnos descalabrados en mezcolanza con el tema del Canal, me parece un pésimo augurio.
Para algunos etimologistas la palabra alumno deriva de "a", sin, y "lumen", luz. Alumno, ergo, significa "sin luces". En la antigüedad a los maestros se les comparaba con héroes que tenían la misión de iluminar, de sacar a los muchachos de la aborrecible y oscura ignorancia, y en la Grecia de Sócrates lo hacían con métodos tales que permitían al joven sacar a la luz sus propias ideas.
Una y otra vez vuelvo a rumiar la tragedia: Dado que los estudiantes este año no van a recibir por parte de sus "iluminadores" ese tiquete hacia la refulgencia, quiere decir que el 2006, además del año del Canal, será el año de la oscuridad. ¡Pavoroso!
El signo de interrogación que me cuelga de la mente tiene un tamaño oceánico. ¿Cómo los panameños vinimos a parar a este atolladero, en el que medio millón de estudiantes, que ya están heridos de muerte por el canceroso sistema educativo actual, se quedará sin un año de sus vidas? ¿Cómo es posible que nos ocurra esto ahora, cuando pretendíamos demostrarle al mundo que éramos capaces de conducir el carro de nuestro destino, ya sea a favor del sí o del no? ¿Cómo tener un mañana sin gente ilustrada?
Nunca como hoy tiene vigencia la idea del escritor uruguayo Eduardo Galeano, de que la escuela castra, limita, condiciona. Es la gran paradoja de la civilización. Agrego que es peor cuando está cerrada, y es fuente de tinieblas.
Se informó que sólo en San Vicente No.1 y No.2 se registraron 20 viviendas afectadas.

101 años de Panamá América

 
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