El Canciller actuó
A pesar de la evidente reticencia de las autoridades del Ejecutivo y del Legislativo, el Primer Vicepresidente y Canciller de la República, no escurrió el bulto en el caso Spadafora. Comprendemos que la entrega de la nota que solicita las pruebas al gobierno estadounidense, se hizo caminando sobre el filo de la navaja.
Según el propio canciller Lewis Navarro, todo lo que hizo fue remitir la escueta nota del magistrado Spadafora a la embajada de los Estados Unidos. Según el Primer Vicepresidente de la República, la nota sólo tiene tres líneas y éstas solicitan una explicación sobre las razones del retiro de la visa. Puede ser, porque la opinión pública fue muy vehemente en la solicitud de explicaciones, puede ser porque el Canciller comprendió que era su deber hacerlo, o tal vez sintió que no hacerlo era ponerse del lado de los que quieren obstruir el saneamiento de la Justicia. El caso es que el Canciller actuó y hay que aplaudir su valentía, integridad y claridad de criterio. Ya que, a diferencia de otras ocasiones, el gobierno norteamericano está más que ávido de entregar las explicaciones a alguna autoridad panameña. Esperamos que no se salgan con una respuesta literal contestando lo que ya dijeron, que fue aducir como causal la Proclama del Presidente Bush.
Lo que todos esperamos es que esta correspondencia oficial produzca la entrega de pruebas que permitan determinar si la acusación de corrupción tiene méritos. Por otra parte, también esperamos que dichas explicaciones se hagan públicas y que no nos vengan con el cuento de que, como las explicaciones las solicitó el magistrado Spadafora, sólo él puede revelar el contenido de las anunciadas pruebas. Ante la gravedad de la situación, todos tenemos derecho a saber. Si son ciertas las acusaciones, tenemos derecho a saber, porque ya no le quedarían excusas a la Asamblea Nacional para actuar. Si son falsas, tenemos derecho a saber, porque nos daríamos cuenta que los reconocimientos y las acusaciones que hacen los Estados Unidos, no corresponden con la realidad, sino con sus intereses coyunturales. Pase lo que pase, no podemos dejar de reconocer que ante una situación delicada y a contrapelo de la conducta general, Don Samuel Lewis Navarro no se refugió en excusas, sino que actuó para ejemplo del equipo de Gobierno.
Según el propio canciller Lewis Navarro, todo lo que hizo fue remitir la escueta nota del magistrado Spadafora a la embajada de los Estados Unidos. Según el Primer Vicepresidente de la República, la nota sólo tiene tres líneas y éstas solicitan una explicación sobre las razones del retiro de la visa. Puede ser, porque la opinión pública fue muy vehemente en la solicitud de explicaciones, puede ser porque el Canciller comprendió que era su deber hacerlo, o tal vez sintió que no hacerlo era ponerse del lado de los que quieren obstruir el saneamiento de la Justicia. El caso es que el Canciller actuó y hay que aplaudir su valentía, integridad y claridad de criterio. Ya que, a diferencia de otras ocasiones, el gobierno norteamericano está más que ávido de entregar las explicaciones a alguna autoridad panameña. Esperamos que no se salgan con una respuesta literal contestando lo que ya dijeron, que fue aducir como causal la Proclama del Presidente Bush.
Lo que todos esperamos es que esta correspondencia oficial produzca la entrega de pruebas que permitan determinar si la acusación de corrupción tiene méritos. Por otra parte, también esperamos que dichas explicaciones se hagan públicas y que no nos vengan con el cuento de que, como las explicaciones las solicitó el magistrado Spadafora, sólo él puede revelar el contenido de las anunciadas pruebas. Ante la gravedad de la situación, todos tenemos derecho a saber. Si son ciertas las acusaciones, tenemos derecho a saber, porque ya no le quedarían excusas a la Asamblea Nacional para actuar. Si son falsas, tenemos derecho a saber, porque nos daríamos cuenta que los reconocimientos y las acusaciones que hacen los Estados Unidos, no corresponden con la realidad, sino con sus intereses coyunturales. Pase lo que pase, no podemos dejar de reconocer que ante una situación delicada y a contrapelo de la conducta general, Don Samuel Lewis Navarro no se refugió en excusas, sino que actuó para ejemplo del equipo de Gobierno.