El candidato Ernesto Samper
En Colombia se están destapando los presidenciables para el 2010. Hasta ahora han sido los que se esperaban, con una que otra sorpresa, la mayor de las cuales fue la del expresidente Samper, quien, en una entrevista aseveró: "Si Gaviria se lanza como candidato, yo también lo haré". Eso después de afirmar que, en política, "el que no aspira, expira". Ahora entendemos el porqué de sus "amores" con Piedad Córdoba y con uno, o varios, de los grupos que conforman el Polo Democrático ¡Pobre Polo! Todos quieren un pedazo de él. Van a acabar con el joven e inestable partido. Valga la verdad, la frase de Samper se parece a la del Presidente Uribe cuando asegura: solo en caso de "hecatombe" me postulo.
En fin, Samper, que es un político consumado, le hace el juego a Piedad a quien podría ofrecerle ser su vicepresidenta. ¿Por qué? Pues, porque las cosas le están saliendo bien a la senadora. No solo tiene asegurada la amistad de Chávez y su bolsillo, todavía abultado con petrodólares, sino que también cuenta con el oído y la voluntad de las FARC, las cuales le han permitido apuntarse varios triunfos reales y mediáticos, al lograr las últimas liberaciones de secuestrados. ¿Qué tanta inherencia tiene en esto Chávez? No sabemos.
En todo caso, Piedad necesita a Samper porque, hasta cierto punto, la legitima; además, le aporta sus leales votantes y la maquinaria política, bien aceitada, que él controla. A su vez, Samper la necesita porque ella cuenta con el apoyo de las FARC, quienes influyen, de una u otra manera, en los resultados de las elecciones presidenciales en Colombia.
No es tan sorpresivo que Samper quiera repetir. Desde que se aprobó la reelección, todos nuestros expresidentes, jóvenes aún, le tienen ganitas a repetir. Todos sabemos que el poder es altamente adictivo. Hay una excepción, el expresidente Belisario Betancur, quien no por edad, sino por estar muy felizmente dedicado a la poesía, no se le ven ganas de repetir plaza pública.
Las aspiraciones de Samper son serias. Lo comprobé cuando leí la columna de su escudero principal, Horacio Serpa, en la cual alaba a Piedad Córdoba, casi como a una santa. Dice que ella y su grupo, del que forma parte Daniel Samper, hermano del expresidente, actúan "con el mayor altruismo, sin esperar nada a cambio, que no sea la construcción de nuevos paradigmas que faciliten la reconciliación". Me suena a campaña política manzanilla, de primera.
Nada tendría de raro que, en este país sin memoria, se le diera una segunda vida al expresidente Samper, con o sin Piedad.
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