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El Cardenal Schönborn y la Evolución


SE HA dicho que: "El cardenal Schönborn escribió un artículo contra de la teoría de la evolución que fue publicado por el New York Times". Pero resulta que eso no es acertado. El cardenal en su artículo intitulado, "Hallando Diseño en la Naturaleza", dijo: "La Iglesia católica, aún cuando deja a la ciencia muchos detalles acerca de la historia de la vida en la tierra, proclama que a la luz de la razón el intelecto humano puede discernir con facilidad y claridad que hay diseño y propósito en el mundo natural, incluyendo el mundo de los seres vivos. La evolución en el sentido de unos antepasados comunes puede ser cierta, pero la evolución en el sentido neo-darviniano -un proceso de selección natural aleatorio no planificado y sin guía alguna- no lo es. Cualquier sistema de pensamiento que niega o procura desmentir la sobreabundante evidencia de una biología diseñada es ideología y no ciencia". Eso no es estar "en contra de la teoría de la evolución" sino en contra de ciertas creencias no científicas.
El cardenal, para aclarar conclusiones erróneas sacadas de una cita aislada de Juan Pablo Magno, cita otras palabras suyas más contundentes: "Todas las observaciones relacionadas con el desarrollo de la vida nos llevan a una misma conclusión. La evolución de los seres vivientes, sobre la cual la ciencia procura determinar los estados y discernir los mecanismos, presenta una finalidad interna que provoca admiración. Esta finalidad, que encamina los seres en una dirección de la cual ellos no son responsables ni controlan, nos obliga a suponer una Mente que sería su inventor, su creador". Y continúa: "A todos estos indicadores de la existencia de Dios Creador, algunos proponen el poder de la casualidad o de los mismos mecanismos de la materia. Hablar de la casualidad en un universo que nos presenta una organización de sus elementos tan compleja y de tan maravillosa finalidad en su vida, sería equivalente a renunciar a la investigación de una explicación del mundo tal como se nos presenta. De hecho sería lo mismo que admitir efectos sin causa. Sería abdicar a la inteligencia humana, la cual rehusaría pensar y buscar una solución a sus problemas".
Continúa diciendo entonces Schönborn: "Noten que en esta cita el término ‘finalidad" es filosófico, sinónimo de causa final, propósito o designio. En comentarios durante otra audiencia general un año más tarde, Juan Pablo concluye, "está claro que la verdad de fe sobre la creación está radicalmente opuesta a las teorías de filosofía materialista. Estas ven el cosmos como el resultado de una evolución de la materia reducible a pura casualidad y determinismo".
El problema es que los materialistas han secuestrado el término evolución, suplantando su sentido de cambio progresivo por el de un cambio casual sin causa, pasando de la observación científica de tal cambio progresivo de lo sencillo a lo complejo, de lo insensible a lo sensible a lo conciente, para llegar a una conclusión que viola la esencia del método científico, concluyendo que tales cambios se dan sin intervención o designio divino. Tal conclusión está fuera de la esfera de la ciencia y entra en el de la filosofía y la teología. Los que la aducen parten de un presupuesto de que Dios no existe y usan los hallazgos de la ciencia para sustentar su presupuesto, violando toda regla de lógica y ciencia.
Eso no quiere decir que no entendamos y aceptemos que los cambios casuales y caóticos que se dan en el mundo producen con el paso del tiempo los avances descritos por la ciencia. Lo que no es lícito ni razonable es concluir es que ese proceso no tenga causa primera ni causa final.
Schönborn concluye diciendo: "Ahora, a principios del siglo XXI, confrontados con hipotéticas reclamaciones neodarvinistas y supuestos multiversos cosmológicos inventados para evadir la sobreabundante evidencia de la ciencia moderna a favor de una evolución con diseño y propósito, la Iglesia católica volverá a defender la razón humana proclamando que el diseño inmanente evidente en la naturaleza es real. Teorías científicas que tratan de contrarrestar la evidencia de diseño como resultado de "la casualidad y necesidad" no son de hecho teorías científicas, sino, como lo expresó Juan Pablo, una abdicación de la inteligencia humana".
Lo que Schönborn dice entonces es que la evolución es producto de la voluntad y designio de Dios pero no de la casualidad determinista y atea.
--No entiendo por qué no se pone coto a la vergonzosa actuación de los diputados "paviolas" de la Asamblea Nacional. Hay uno cuya inasistencia se dice que se aproxima al 100%.
.- Se me ocurre que mucho de lo que he expuesto debe ser abordado por una oposición que piense en sentido de patria. Por ahora, no parece existir esperanza de que surja una "Marejada Patriótica". ¿Qué esperan? Para mañana es tarde.

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