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El CEMIS


Fue, en lo que va de la presente centuria “el escándalo del siglo”, y tras ser archivado, la ciudadanía estuvo bajo la percepción de que nuevamente desde el poder se tejían hilos de impunidad.

Quizás por eso, el que la Corte Suprema haya tomado la decisión de reabrir el caso ha sido tan bien recibido por la comunidad. Una aprobación que debe traducirse primero en la más prolija investigación, y segundo, en la mayor cooperación ciudadana.

Fue señalado como un descomunal soborno y en el que, durante la repartición, alguien pareció haber quedado insatisfecho, un razonamiento aceptable si se considera que por lo general en ese tipo de confabulaciones la felicidad se distribuye en partes iguales.

Lo que nunca se entendió fueron las razones que prohijaron la irregularidad, dado que el CEMIS era, para la provincia de Colón uno de los mejores proyectos que se recuerden; el oficialismo contaba con los votos para su aprobación y nadie, que se supiera, desde la oposición lo había amenazado.

Hasta hoy el escándalo del CEMIS ha sido para los panameños una muela podrida con dolor de oídos; es de esperar que durante la administración de Ricardo Martinelli, la Corte y el Ministerio Público resulten mejores dentistas, y que el país recupere la confianza institucional en la sanción enérgica a aquellos que hacen del ejercicio del poder una burla contra la Nación. Dios quiera que la intención no se distorsione en el camino.

101 años de Panamá América

 
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