default

El CEMIS será otro fracaso de la Justicia


Muy pocas personas ponen en duda los beneficios que para Colón representaba el proyecto de desarrollo multimodal, CEMIS. Sin embargo, el mismo nació mal, con el pie izquierdo como se dice popularmente.
A los promotores se les fue la mano y pudieron lograr que un gobierno complaciente y generoso les aprobara un contrato muy perjudicial para los intereses nacionales y altamente beneficiosos para los inversionistas. El proyecto fue, a pesar de las muchas críticas que se le hicieron, presentado tal cual a consideración de la Asamblea Nacional. Se tejieron muchos comentarios de corrupción que afectaban a altos funcionarios de la administración pasada y a legisladores gobiernistas. Varios representantes del PRD en la Asamblea declararon su abierta oposición al proyecto en su forma original y su disposición a introducirle reformas sustanciales al mismo. Se hizo este grupo eco de las muchas críticas que se le venían haciendo al CEMIS, como él fue presentado a la Cámara Legislativa.
Se comentó, entonces, en los círculos políticos y noticiosos que se inició, con los cambios introducidos, la segunda fase de esta cadena de corrupción. Al parecer, los beneficios del CEMIS resistía para sus propulsores las modificaciones que el grupo de legisladores de entonces le introdujeron. A fin de que el CEMIS no fracasara, sus promotores, se insistió, volvieron nuevamente a actuar con extrema generosidad. Un legislador, hoy diputado, mostró, sin ningún desparpajo, los fajos de billetes de $20.00 que recibió por su voto favorable. Se dio inicio entonces, por las autoridades, a una investigación tímida y forzada sobre este cúmulo de denuncias de corrupción que a diario aparecieron en la prensa. Esta publicó también los muchos miles de dólares en billetes de baja denominación que fueron retirados de varios bancos locales y que aparecieron en las cuentas personales de algunos legisladores. Ante la situación planteada de claros actos de una corrupción muy generalizada, se inició a un plan maquiavélico para "echarle tierra" al asunto. Había un gran temor a la "teoría del dominó". Se puso entonces en práctica inmediatamente el conocido juego en el billar de la "carambola de 3 bandas". Los organismos responsables: los investigativos, la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia, se pasaron la pelota de uno al otro y con "legalulladas" se fueron protegiendo mutuamente hasta lograr dar por cerrado este sonado caso.
Hoy se han dado los primeros pasos para reabrirlo. Ojalá este esfuerzo ciudadano tenga éxito -y lo deseo mucho- aunque temo que fracase. Los mismos afectados o acusados de corrupción que ayer estaban enquistados en varias instituciones del Estado siguen vigentes en las mismas y en nuestros partidos políticos.
El escritor y economista mexicano Oscar Sandoval, a quien Andrés Oppenheimer cita en un reciente artículo sobre una visita suya a China, manifestó: "La democracia en América Latina se puede convertir en nuestra peor enemiga si continuamos en nuestros países la inestabilidad política". Y esa inestabilidad se ve afectada principalmente por la corrupción apadrinada por una justicia inexistente en nuestro medio que permite la impunidad. El problema para la democracia panameña va mucho más allá del caso CEMIS. La falta absoluta de credibilidad en las instituciones del Estado y la certeza de que la justicia fallará nuevamente como sucedió anteriormente en este caso, al igual que otros que escandalizaron también a la comunidad por la magnitud de sus delitos. Hugo Chavez no surgió en Venezuela por respaldo a sus ideas autoritarias, sino como una alternativa que en sus desesperanzas los venezolanos, que habían perdido todo respeto por las partidos tradicionales, lo vieron como "una tabla de salvación".
Si seguimos en Panamá tolerando la impunidad que la falta de justicia permite frente a los diversos actos de corrupción y no damos un giro de 180º fortaleciendo nuestras instituciones democráticas con una justicia creíble que sancione los delitos, principalmente la deshonestidad, podríamos llevarnos sorpresas que mucho lamentaremos al igual que hoy hacen los venezolanos.
Por lo pronto, el Partido Solidaridad y el Partido Panameñista ya incluyeron en sus respectivos estatutos las primarias interpartidarias. Entiendo que el MOLIRENA lo contempla en su proyecto de nuevos Estatutos y que, en los estatutos fundacionales de Vanguardia, también se preven las mismas. Eso es una buena señal.
Ojalá que la madurez, la responsabilidad y la humildad imperen entre la dirigencia opositora y caminemos todos en la misma dirección.
El camino que queda por delante es largo todavía, pero sólo "se hace camino, al andar". Empécemos pues, el país nos lo reclama.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América