El CEMIS y la Corte
Con el anuncio de la apertura del caso CEMIS la Corte Suprema hizo un gran regalo de navidad a la ciudadanía. Por fin la sociedad panameña podría sacudirse un fantasma que la ha atormentado por años sin que llegase a una sanción satisfactoria. Pero… se puede mirar ahora con confianza la reapertura de este caso considerando los recientes resultados en la elección de la nueva directiva de la Corte Suprema. ¿Qué lectura dicta el acontecimiento, si dos de las personas señaladas en el expediente que debe ver la corte ahora hacen parte de su directiva? ¿Hacia dónde apunta el caso? El CEMIS está legalmente prescrito, abierto sólo a fuerza de una presión civil cuyo alcance está por verse, y que, como en el circo romano, sólo estaría disponible para determinadas curiosidades. Sin dudas que la comunidad vería con gran satisfacción sanciones para quienes desde altos cargos han violentado la ley en lo que ya es el mayor escándalo político de los últimos años. Pero, bajo el beneficio de la duda y con la incomodidad en que queda con los protagonismos destacados de los magistrados Winston Spadafora y Alberto Cigarruista, ¿se está jugando la Corte su propia reputación y la tolerancia que al respecto posea la propia ciudadanía? El caso CEMIS se asemeja a una cobra de dos cabezas que solo pueden ser empujadas en una sola dirección, si la serpiente no cobra vida y escapa por su propia ruta.