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El Centro de Fisioterapia de Betania


Luego del accidente que sufrí el pasado 9 de noviembre de 2005, por la irresponsabilidad del conductor de un "Diablo Rojo", el doctor Raúl Arjona, ortopeda de gran experiencia de la Caja de Seguro Social, recomendó que tomara sesiones de terapia física, ya que se trataba de la fractura de la cabeza del húmero.
De inmediato iniciamos el tratamiento en mención en el Centro de Fisioterapia de la Policlínica Alejandro de la Guardia, hijo; y al transcurrir tres meses de este hecho, nos sentimos complacidos del progreso alcanzado en cuanto a recuperación de mi brazo derecho.
Todo lo debemos a la eficiencia y responsabilidad de un personal que labora en el Centro de Fisioterapia de Betania; funcionarios que se han propuesto realizar un trabajo en donde la técnica y las buenas maneras, siempre están presentes para lograr el milagro de la curación y así hemos observado durante este tiempo, pese a las limitaciones de equipo y empleados, desfilar decenas de pacientes, diariamente, algunos en silla de rueda, buscando alivio y cura para sus males y lo han encontrado, porque en cada uno de estos servidores hay plena conciencia de que se trabaja en beneficio de la comunidad y por el bienestar de todos los que aportan para el mejoramiento de la salud del país.
Así conocimos el Centro de Fisioterapia de Betania y nos alienta que haya instituciones que pueden proclamar con mucho orgullo que su colaboración está contribuyendo de manera efectiva al progreso de la república.
El personal que labora en el mencionado centro está integrado por la Lic. Emilda Espinoza y la Lic. Marina González C., como Jefas del servicio y Gaduiris Herrera y Adelina Pérez en calidad de auxiliares a quienes felicitamos y alentamos a continuar trabajando responsablemente como hasta el presente lo han venido haciendo, porque así es como podemos caminar hacia un futuro más prometedor.
Creemos que funcionarios como los que prestan sus servicios en este Centro de Fisioterapia representan un ejemplo para muchos que a lo largo y ancho del territorio nacional, no han logrado ponerse a la altura de sus responsabilidades y están haciendo un grave daño a la imagen de la administración pública.
Todos los que ejercen algún cargo, desde el señor Presidente de la República hasta el más humilde de los servidores públicos, tienen que ser conscientes de su responsabilidad y eficiencia frente a los problemas que confronta la comunidad nacional; ofrecer sus mejores esfuerzos para su solución y comprender que son parte de la nación y como tal, actuar a tono con sus necesidades y aspiraciones.
En ningún momento debemos poner nuestros intereses por encima de los de la mayoría; se es funcionario para servir y no para servirse, alegremente, de los bienes de la nación.
El día que logremos que todos los funcionarios cambien de actitud y comprendan mejor sus responsabilidades, tendremos un país más eficiente y libre de la corrupción, del juega vivo y de la mediocridad; un país en donde prosperará el hombre y la mujer que cree en los valores morales, en la inteligencia, capacidad y anhelos profundos de hacer de nuestra patria, un Panamá mejor.
Urgen políticas de cero descargas contaminantes a los cuerpos de aguas naturales. Ríos y mares mueren cada día, contaminados por aguas negras, agroquímicos, basuras. Es necesario establecer políticas integrales que logren sanear las aguas. Requerimos una Autoridad que administre adecuada y sanamente todas las aguas naturales.
Bosques se reducen a velocidades alarmantes, contamos 60 camiones en menos de una hora con grandes cargamentos de tucas procedentes del Darién. Los ríos Tuira y Chucunaque por decir unos, se encuentran llenos de tucas. ¿Será necesario ver todos los bosques consumidos por el depredador insaciable? Que se prohíba totalmente la tala y exportación de los bosques naturales. Cuando digan los madereros. "¿De qué vamos a vivir?", debemos contestarles con firmeza: "Dedíquense a sembrar lo que por tantos años han destruido".
(*)Presidente de la Asociación Verde de Panamá (ASVEPA).

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