El CERPAN y las burrocratadas
Hace un par de décadas, el recordado Dr. Juan Saucedo Polo, fue nombrado director del Departamento de Comercio del Ministerio de Comercio e Industrias. Desde hacía meses tenía en trámite una solicitud de patente comercial, como conocía de su calidad profesional, lo abordé en su despacho planteándole mi inquietud por la demora absurda para entregar un cartón con el se facultaba a operar comercialmente y el cual tomaba largos meses en su tramitación y entrega. El me alegó que esa demora no era posible, yo lo reté a que llamara a uno de los funcionarios que atendía estas solicitudes y constatara por sí mismo. Al entrar al despacho y verme, el burócrata puso cara de angustia, diciendo, -usted, otra vez-. Saucedo me solicitó que los dejara solos.
A los pocos días me llamó diciéndome -Tenías razón, he podido constatar que hay patentes "en trámite" desde hace meses y el trámite se reduce a constatar la veracidad de los documentos y que el funcionario respectivo la firme. Sin embargo, una vez llenado ese breve trámite, descubrí que hay un par de burócratas que colocan estas patentes debajo de sus posaderas, "esperando que pase algo de tiempo para no mal acostumbrar al usuario, con una rapidez que sentaría un conflictivo precedente". Las patentes comenzaron a salir a los quince días.
Hace unos días, en representación de un pariente que vive en el interior, le estuve haciendo trámites para corregir un error en su CERPAN, ya que en la sección de su número de cédula, le habían escrito la fecha de cumpleaños. Lo que traía como consecuencia que, cuando lo buscaban en la computadora, por su verdadero número de cédula, no aparecía.
Luego da varias visitas a la Contraloría, cuentas individuales e informática de la CSS, así como al banco que forma parte de la tramitación del CERPAN, se descubrió que el error lo habían cometido en el SIACAP, en donde nos informaron que corregirlo tomaría de tres a cuatro meses, ya que había que enviarlo a cuentas individuales, para que luego éste lo devolviese al SIACAP. Al escuchar aquella espantosa burrocratada, con gran esfuerzo reprimí un fuerte impulso homicida. Con ingenuidad pregunté si yo mismo podría llevar el documento al lugar señalado, -No, porque nos lo devolverían al SIACAP, para que nosotros mismos se lo enviásemos... No recuerdo que hice primero, si rezar o contar hasta diez. Pese a mi angustia Khafiana, el burócrata en mención permanecía imperturbable, satisfecho, plenamente consciente de si mismo e inmortal como la gloria, como dijo el poeta.
Sin embargo, pronto me consolé. Me correspondió atender otro trámite de otro pariente y fui a la Contraloría. Allí me tocó escuchar exquisiteces como estas: -Mi nombre está bien, pero me pusieron otro número de cédula, -Mi número de cédula está bien, pero me pusieron otro nombre -. Yo pensé que no tendría problemas con mi CERPAN, pero me dicen que ya yo estoy jubilado y que ya cobré. -Me dicen que yo autoricé a mi marido a hacer el trámite y cobrar, pero ya yo no tengo nada que ver con él y además se me ha perdido la cédula. Y después reclaman carrera administrativa!!
Se requiere ver el país como un todo, en un contexto global que clama por decisiones coherentes. Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano, (PNUD:2002)) existe una pobreza creciente: 4 de cada 10 personas en Panamá, viven en la pobreza de ingreso, dentro de ellos, el 26% en pobreza extrema. Muchas personas padecen una baja calidad de vida, en virtud de las visibles e inaceptables disparidades en el ingreso y de oportunidades educativas, salud, vivienda y alimentación. A ello se suma una administración pública poco eficiente para administrar los recursos del Estado y asegurar que la inversión social llegue a las personas que la requieren, con el impacto deseado en su calidad de vida. Al mismo tiempo, resalta la insuficiente capacitación de las personas para realizar un trabajo productivo decente. ¿Cómo entonces los recursos que se generen contribuirían a reducir la pobreza, aumentar el empleo y potenciar la capacidad productiva del país?
La educación podría ser una herramienta reactivadora de la economía y el bienestar colectivo, si estamos dispuestos a invertir y apoyar con las decisiones correctas, los proyectos claves. Asegurar la educación básica para los niños y niñas que viven en la miseria, financiando su asistencia a clases, es una vía. Otra, es potenciar el aprendizaje del inglés y la tecnología de la información para todos, mediante un programa de excelencia que incluya fuertes incentivos para el personal docente y equipamiento de las escuelas de Educación Básica y Media especialmente en las áreas rurales y urbano marginales. Estas son por lo menos dos acciones estratégicas que se deberían impulsar con responsabilidad e inteligencia.
Panamá es un país con enormes disparidades y también grandes oportunidades. Las decisiones que se generen en los diálogos, además de ser consensuadas, deberían ser administradas con eficiencia y transparencia para lograr resultados eficaces y perdurables. Es un momento histórico importante que debemos saber capitalizar como nación, sin egoísmos, prejuicios, ni sectarismos políticos. Construir la nación que queremos demanda utilizar los mejores recursos y capacidades que tenemos. Un país no lo hacen solo los bienes materiales o recursos financieros disponibles, es el resultado de la alquimia de su gente: hombres, mujeres, que con tenacidad, tolerancia y voluntad ponen los cimientos, las paredes y el techo de la gran catedral que es la nación. Esta es una gran tarea de todos, pero especialmente para la educación. Evitemos perder la visión del país que todos debemos construir y que a todos nos debe albergar.
A los pocos días me llamó diciéndome -Tenías razón, he podido constatar que hay patentes "en trámite" desde hace meses y el trámite se reduce a constatar la veracidad de los documentos y que el funcionario respectivo la firme. Sin embargo, una vez llenado ese breve trámite, descubrí que hay un par de burócratas que colocan estas patentes debajo de sus posaderas, "esperando que pase algo de tiempo para no mal acostumbrar al usuario, con una rapidez que sentaría un conflictivo precedente". Las patentes comenzaron a salir a los quince días.
Hace unos días, en representación de un pariente que vive en el interior, le estuve haciendo trámites para corregir un error en su CERPAN, ya que en la sección de su número de cédula, le habían escrito la fecha de cumpleaños. Lo que traía como consecuencia que, cuando lo buscaban en la computadora, por su verdadero número de cédula, no aparecía.
Luego da varias visitas a la Contraloría, cuentas individuales e informática de la CSS, así como al banco que forma parte de la tramitación del CERPAN, se descubrió que el error lo habían cometido en el SIACAP, en donde nos informaron que corregirlo tomaría de tres a cuatro meses, ya que había que enviarlo a cuentas individuales, para que luego éste lo devolviese al SIACAP. Al escuchar aquella espantosa burrocratada, con gran esfuerzo reprimí un fuerte impulso homicida. Con ingenuidad pregunté si yo mismo podría llevar el documento al lugar señalado, -No, porque nos lo devolverían al SIACAP, para que nosotros mismos se lo enviásemos... No recuerdo que hice primero, si rezar o contar hasta diez. Pese a mi angustia Khafiana, el burócrata en mención permanecía imperturbable, satisfecho, plenamente consciente de si mismo e inmortal como la gloria, como dijo el poeta.
Sin embargo, pronto me consolé. Me correspondió atender otro trámite de otro pariente y fui a la Contraloría. Allí me tocó escuchar exquisiteces como estas: -Mi nombre está bien, pero me pusieron otro número de cédula, -Mi número de cédula está bien, pero me pusieron otro nombre -. Yo pensé que no tendría problemas con mi CERPAN, pero me dicen que ya yo estoy jubilado y que ya cobré. -Me dicen que yo autoricé a mi marido a hacer el trámite y cobrar, pero ya yo no tengo nada que ver con él y además se me ha perdido la cédula. Y después reclaman carrera administrativa!!
Se requiere ver el país como un todo, en un contexto global que clama por decisiones coherentes. Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano, (PNUD:2002)) existe una pobreza creciente: 4 de cada 10 personas en Panamá, viven en la pobreza de ingreso, dentro de ellos, el 26% en pobreza extrema. Muchas personas padecen una baja calidad de vida, en virtud de las visibles e inaceptables disparidades en el ingreso y de oportunidades educativas, salud, vivienda y alimentación. A ello se suma una administración pública poco eficiente para administrar los recursos del Estado y asegurar que la inversión social llegue a las personas que la requieren, con el impacto deseado en su calidad de vida. Al mismo tiempo, resalta la insuficiente capacitación de las personas para realizar un trabajo productivo decente. ¿Cómo entonces los recursos que se generen contribuirían a reducir la pobreza, aumentar el empleo y potenciar la capacidad productiva del país?
La educación podría ser una herramienta reactivadora de la economía y el bienestar colectivo, si estamos dispuestos a invertir y apoyar con las decisiones correctas, los proyectos claves. Asegurar la educación básica para los niños y niñas que viven en la miseria, financiando su asistencia a clases, es una vía. Otra, es potenciar el aprendizaje del inglés y la tecnología de la información para todos, mediante un programa de excelencia que incluya fuertes incentivos para el personal docente y equipamiento de las escuelas de Educación Básica y Media especialmente en las áreas rurales y urbano marginales. Estas son por lo menos dos acciones estratégicas que se deberían impulsar con responsabilidad e inteligencia.
Panamá es un país con enormes disparidades y también grandes oportunidades. Las decisiones que se generen en los diálogos, además de ser consensuadas, deberían ser administradas con eficiencia y transparencia para lograr resultados eficaces y perdurables. Es un momento histórico importante que debemos saber capitalizar como nación, sin egoísmos, prejuicios, ni sectarismos políticos. Construir la nación que queremos demanda utilizar los mejores recursos y capacidades que tenemos. Un país no lo hacen solo los bienes materiales o recursos financieros disponibles, es el resultado de la alquimia de su gente: hombres, mujeres, que con tenacidad, tolerancia y voluntad ponen los cimientos, las paredes y el techo de la gran catedral que es la nación. Esta es una gran tarea de todos, pero especialmente para la educación. Evitemos perder la visión del país que todos debemos construir y que a todos nos debe albergar.