default

El cierre de las escuelas y la violencia



No podemos estar de acuerdo con el cierre de las escuelas por varias razones. Primero, porque no es una solución a ningún problema, sino más bien, es el reconocimiento de que no se sabe cómo enfrentar las situaciones de violencia y criminalidad que tienen por protagonistas a los propios estudiantes del plantel. Segundo, porque el cierre perjudica igualmente a los estudiantes que no son culpables de ninguna cosa, e incluso los revictimiza.
Ahora bien, la presencia del titular de Educación en las escuelas que, en días consecutivos han sido escenarios de hechos violentos, debe entenderse como un compromiso y la asunción de una responsabilidad de cara a la ciudadanía. Esperamos, pues, que el señor Ministro haga todo lo que tiene que hacer para resolver los problemas, lo que significa que desde padres de familia hasta los profesores, y los mismos jóvenes, asuman la responsabilidad que a cada uno le corresponde.
Es también de extrema importancia que las escuelas reabran a la mayor brevedad, pues hay que evitar que los hechos de un grupúsculo enfermo dañen las oportunidades de la inmensa mayoría de los alumnos. El Ministerio de Educación tiene que proveer soluciones permanentes a los conflictos que se dan en las escuelas y dejar de tratar la cuestión como si fuera algo impensable cada vez que ocurre.
Tampoco está de más comentar la digna intervención del Ministro de Educación en el sentido de ordenar a los agentes de la Policía Nacional que se retiraran del área para que fuesen las autoridades civiles las que manejaran la situación con los alumnos y sus padres. Es un principio de civismo que no debe perderse en ningún momento.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América