El circo arnulfista de 2001
Antaño en un país sudamericano, más del 70% de la población era analfabeta, de ahí que empresarios, ávidos de ganarse a la monumental clientela iletrada, inventaron la lotería clandestina de animalitos, modalidad que persiste hoy con menos iletrados, pero todavía con altísimo porcentaje de analfabetas funcionales (aquellos que pueden leer, pero sin entender ni pío). Todos los días en lugar de números se puede jugar por la culebra, el perro, el lagarto, el gato, etc. También para evitar que los electores domesticados por las promesas no se equivoquen (hago constar que hasta hace dos años) en la boleta de votación identificaban a cada partido con un solo color, es decir, el blanco del partido X, el morado de Y, etc.; por lo que el nombre de los candidatos no aparecía por ningún lado, ya que los nominales eran del exclusivo manejo de los gamonales del partido.
Tras profunda reflexión, he decidido no involucrarme en el sanchopancesco evento orquestado por los accionistas del Partido Arnulfista, con la ayuda de los oportunistas que los merodean sin que falten los embobados colaboradores henchidos de los más burdos subliminales. Del evento emergerán los convencionales que, en una circense convención, se desprenderán de la cualidad de razonar y deliberar para someterse devotamente a la orden del día que les sentenciará los nombres de la nueva Junta de Accionistas o Directorio Nacional.
Nada ha variado de aquella anómala actividad para escoger convencionales de la década del "90. La circunscripción base de las presupuestadas elecciones internas sigue siendo el Distrito, en lugar del Corregimiento que es la básica que impuso la dictadura para los comicios generales (última circunscripción que no se compadece con la estructura constitucional del gobierno municipal y participación democrática de todos los ciudadanos del distrito en la elección de los integrantes del Consejo Municipal).
Los candidatos por Distrito, se agrupan como facción del colectivo en una nómina que se distinguirá con su exclusivo color, mientras que los candidatos para el logro del cargo dependerán que la nómina obtenga más votos que las restantes, de ahí que los candidatos de las que precedan en voto, tendrán que convertirse en espectadores, mientras que los votos de los que favorecieron sus nóminas, sin importar su número, irán al basurero.
El negocio es todo o nada, ya que la representación correspondiente a la proporción de votos logrados, no está en la agenda de su majestad y sus acólitos; después de todo hay que dividir para conquistar, lo malo del negocio son los resultados de las elecciones generales de 1999, donde más de 100 mil electores que votaron por el Arnulfista para Presidente cambiaron su voto a otro partido para Legislador, mientras que en el caso del PRD apenas 10 mil lo hicieron. Pero es que el PRD escoge sus convencionales por corregimiento a través del sistema de representación proporcional a los votos que cada nómina obtenga, lo que asegura que todas las corrientes del partido estén representadas en la convención.
A los miembros que se les ocurra firmarse como candidatos en otra que la Morada, color propiedad de la que manda y comanda, serán excomulgados de las expectativas gubernamentales y considerados traidores a la causa de la Junta de Accionistas del Partido o, en el mejor de los casos, de indecisos cual los etiquetó públicamente en la última contienda la que manda y comanda.
Siento decepcionarlos, no todos los miembros podrán firmarse en la nómina morada, ya que la dueña de la nómina ha delegado a sus más confiables la tarea de permitir tan enaltecedor privilegio a los que muestren sumisión absoluta a la causa. Por último, la designación de las autoridades en las mesas de votación, directrices, juzgamiento de las controversias, reglamentación del proceso recae en un Tribunal Electoral que ha sido conformado por los accionistas.
Por último, no se pierda de entretenerse disfrutando las publicaciones lisonjeras que están y seguirán invadiendo los medios; les recomiendo que lean el Nobel de Néstor Flores (Opinión - El Panamá América de 20 de agosto de 2001). Sólo falta que propongan la lotería de animalitos. eugeniomorice@yahoo.com
Tras profunda reflexión, he decidido no involucrarme en el sanchopancesco evento orquestado por los accionistas del Partido Arnulfista, con la ayuda de los oportunistas que los merodean sin que falten los embobados colaboradores henchidos de los más burdos subliminales. Del evento emergerán los convencionales que, en una circense convención, se desprenderán de la cualidad de razonar y deliberar para someterse devotamente a la orden del día que les sentenciará los nombres de la nueva Junta de Accionistas o Directorio Nacional.
Nada ha variado de aquella anómala actividad para escoger convencionales de la década del "90. La circunscripción base de las presupuestadas elecciones internas sigue siendo el Distrito, en lugar del Corregimiento que es la básica que impuso la dictadura para los comicios generales (última circunscripción que no se compadece con la estructura constitucional del gobierno municipal y participación democrática de todos los ciudadanos del distrito en la elección de los integrantes del Consejo Municipal).
Los candidatos por Distrito, se agrupan como facción del colectivo en una nómina que se distinguirá con su exclusivo color, mientras que los candidatos para el logro del cargo dependerán que la nómina obtenga más votos que las restantes, de ahí que los candidatos de las que precedan en voto, tendrán que convertirse en espectadores, mientras que los votos de los que favorecieron sus nóminas, sin importar su número, irán al basurero.
El negocio es todo o nada, ya que la representación correspondiente a la proporción de votos logrados, no está en la agenda de su majestad y sus acólitos; después de todo hay que dividir para conquistar, lo malo del negocio son los resultados de las elecciones generales de 1999, donde más de 100 mil electores que votaron por el Arnulfista para Presidente cambiaron su voto a otro partido para Legislador, mientras que en el caso del PRD apenas 10 mil lo hicieron. Pero es que el PRD escoge sus convencionales por corregimiento a través del sistema de representación proporcional a los votos que cada nómina obtenga, lo que asegura que todas las corrientes del partido estén representadas en la convención.
A los miembros que se les ocurra firmarse como candidatos en otra que la Morada, color propiedad de la que manda y comanda, serán excomulgados de las expectativas gubernamentales y considerados traidores a la causa de la Junta de Accionistas del Partido o, en el mejor de los casos, de indecisos cual los etiquetó públicamente en la última contienda la que manda y comanda.
Siento decepcionarlos, no todos los miembros podrán firmarse en la nómina morada, ya que la dueña de la nómina ha delegado a sus más confiables la tarea de permitir tan enaltecedor privilegio a los que muestren sumisión absoluta a la causa. Por último, la designación de las autoridades en las mesas de votación, directrices, juzgamiento de las controversias, reglamentación del proceso recae en un Tribunal Electoral que ha sido conformado por los accionistas.
Por último, no se pierda de entretenerse disfrutando las publicaciones lisonjeras que están y seguirán invadiendo los medios; les recomiendo que lean el Nobel de Néstor Flores (Opinión - El Panamá América de 20 de agosto de 2001). Sólo falta que propongan la lotería de animalitos. eugeniomorice@yahoo.com