El clima requerido por la inversión
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Colaborador
Managua (AIPE)- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, expresó hace unos días una locurita más en su ya amplio repertorio de sandeces. Esta vez, la perla emanada de su atolondrada mente fue que "la propiedad privada no es sagrada", creando de inmediato un ambiente de temor y desconfianza entre los venezolanos.
¿Cuántos millones de dólares se fugarán de Venezuela como consecuencia de la bobalicona frasecita? Es difícil saberlo, pero los venezolanos conscientes saben que esa afirmación de su primer mandatario hará que una buena cantidad de plata se sume a los diez mil millones de dólares que han salido desde que ese personaje empezara a decir y hacer disparates en la patria de Bolívar.
Cualquier cosa que diga el presidente o una figura política relevante tiene repercusiones en el clima de confianza que se requiere para atraer y retener capital de inversión. No es lo mismo que cualquier ciudadano diga la tontería de que "la propiedad privada no es sagrada", a que lo diga el presidente de Venezuela. En el primer caso no hay consecuencias; en el segundo, los resultados son devastadores. Así también, no es lo mismo que un ciudadano común y corriente opinara que el banco nicaragüense Banic sería eventualmente cerrado a que lo dijera Daniel Ortega. Cuando el líder sandinista irresponsablemente dijo, el 20 de noviembre del año pasado, que "...si yo tuviera dinero
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Managua (AIPE)- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, expresó hace unos días una locurita más en su ya amplio repertorio de sandeces. Esta vez, la perla emanada de su atolondrada mente fue que "la propiedad privada no es sagrada", creando de inmediato un ambiente de temor y desconfianza entre los venezolanos.
¿Cuántos millones de dólares se fugarán de Venezuela como consecuencia de la bobalicona frasecita? Es difícil saberlo, pero los venezolanos conscientes saben que esa afirmación de su primer mandatario hará que una buena cantidad de plata se sume a los diez mil millones de dólares que han salido desde que ese personaje empezara a decir y hacer disparates en la patria de Bolívar.
Cualquier cosa que diga el presidente o una figura política relevante tiene repercusiones en el clima de confianza que se requiere para atraer y retener capital de inversión. No es lo mismo que cualquier ciudadano diga la tontería de que "la propiedad privada no es sagrada", a que lo diga el presidente de Venezuela. En el primer caso no hay consecuencias; en el segundo, los resultados son devastadores. Así también, no es lo mismo que un ciudadano común y corriente opinara que el banco nicaragüense Banic sería eventualmente cerrado a que lo dijera Daniel Ortega. Cuando el líder sandinista irresponsablemente dijo, el 20 de noviembre del año pasado, que "...si yo tuviera dinero