El colapso del transporte
El sistema de transporte público metropolitano colapsó. No es necesario culpar al Ministerio de Obras Públicas, o al IDAAN, a las empresas eléctricas o telefónicas por los trabajos de construcción en calles y avenidas. El verdadero instrumento de medición fue el punto máximo de aumento del precio del combustible y su posterior caída.
Por algunas semanas pareció que el problema del tránsito amainaba, hasta que el bajón en el precio del combustible puso nuevamente todos los autos a circular. Allí se notó que en Panamá hay más autos que kilómetros viales y se presentaron -más agudos que nunca- los famosos tranques.
Si se hubiera tomado el impulso causado por la dolorosa tragedia del 23 de octubre del 2006 para transformar realmente el sistema de transporte público, tal vez esas muertes no hubieran sido en vano. Sin embargo, ya nadie habla del famoso "Transmóvil" ni se ve ningún movimiento en el sentido de dotarnos de un sistema moderno, digno, puntual y eficiente para movilizar a los habitantes y visitantes del área metropolitana.
Lamentablemente, entramos en el año electoral y lo único que les importa es asegurar el transporte para la campaña y para el 3 de mayo del 2009. Otros dirán que lo que sucede es que no le han encontrado el lado rentable al esfuerzo político. De cualquier manera se imponen nuevamente los intereses subalternos y deleznables o la cobarde desidia que los ciudadanos de a pie pagan con retazos de su vida -y a veces con su vida entera- todos los días. ¡Hasta cuándo, señores!