El comedor de El Chorrillo
En los predios contiguos al templo de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima funciona la Obra Mercedaria (de los Padres Mercedarios) en la ciudad de Panamá. Concretamente, el 21 de julio pasado, respondimos a la invitación que nos hiciera el nuevo encargado de la obra, el joven sacerdote mercedario español, Fray Jordán a la ceremonia de la inauguración de las remodelaciones del Comedor Parroquial "Ricardo Galindo Quelquejeu".
No faltaba más, ya que muy pocas veces tiene uno la oportunidad de asistir a un acto similar en el que se recuerda agradecidos a la memoria de un joven que fuera alumno en las aulas del Colegio Javier a principios de la década del 60. El acto fue un evento mixto. Por un lado lo protocolar, junto con la presencia de representantes de los grupos colaboradores por mucho tiempo con esta obra; por otro, la multitud de niños y niñas tres y cuatro años de la guardería infantil, que graciosamente intentaron danzar a ritmo de la música típica panameña. Por supuesto que estos niños arrastraron a sus respectivos parientes chorrilleros que también estaban invitados a ese comedor a recibir su ración de un sabroso arroz con pollo.
Yo experimenté un gusto especial, ya que esa obra es un acto de presencia de la Iglesia católica (la de la mayoría de los panameños) y que vale la pena conocer por aquellos que han hecho de sus vidas el empeño de combatir a esta Iglesia y andar desbocándose cada vez que se les da la oportunidad para señalar hechos negativos contemporáneos en los que han incurrido miembros de esta institución. Si no haces , deja hacer.
La obra "per se" es una millonaria a favor de la causa de los más pobres. Hablamos mucho de las estrategias para ver cómo se erradica la pobreza, pero nos quedamos en grandes planes que no funcionan; pero una obra como ésta, como proyección pastoral social de la parroquia, no es la solución por supuesto, mas por ahora cumple sin verborrea inútil y con lo difícil que es trabajar con los pobres de esa barriada, con una misión al menos temporal; no obstante, tratando de hacerlo lo mejor posible.
Dije millonaria no sólo por las ayudas locales sino por el dinero que sobre todo ha venido desde España y de los amigos mercedarios de esa península. De Panamá, por supuesto, se enumeran entre los amigos de la obra con ayudas concretas están la Caravana de Asistencia Social y Damas Diplomáticas Panameñas que donaron un Toyota Van para recolección de las donaciones para el comedor Parroquial, y a Ricardo Pérez, por contribuir a cubrir esta necesidad. La Fundación Cable and Wireless Panamá por la conexión a Internet para el Computer Clubhouse; las Damas Españolas por la donación de una estufa para la cocina nueva. Y a Felipe Motta, S.A. y a todas las personas y empresas que todos los meses hacen realidad cada uno de los proyectos que la parroquia lleva a cabo que son Comedor Parroquial, Instituto Vocacional, hogar de ancianos, hogar de chicas, hogar de muchachos, Kinder Casita de Fátima, Computer Clubhouse, Clínica Popular, biblioteca y el apadrinamiento de niños del Chorrillo.
La obra despierta mucha simpatía por lo que pude observar. En un tiempo recibió ayuda de las Fuerzas de Defensa a través del Padre Millán, quien hoy es catedrático de Historia de su comunidad en España y quien trabajó mucho por este proyecto.
Hoy cuando estamos todos en los dimes y diretes sobre la "Mano Dura", hablar de la Obra de los Mercedarios de El Chorrillo, como que nos está mandando un mensaje de que lo que dice la escritura "Haec oportet facere illa non omittere". Conviene hacer estas cosas sin omitir aquéllas, conviene revisar las leyes, sin omitir los métodos preventivos que escasean.
Fray Javier Mañas nos acogió y nos mostró las instalaciones y ciertamente, algo tiene que salir de tanto esfuerzo. Nos habló del problema de las pandillas adversarias cuyos miembros reciben instrucciones en mecánica y electricidad, en forma separada para evitar problemas. Es una obra de grandes proyecciones y los resultados son a largo alcance. "Si hay junto a ti un hermano pobre, no endurezcas tu corazón ". (Deut. 15, 7)
No faltaba más, ya que muy pocas veces tiene uno la oportunidad de asistir a un acto similar en el que se recuerda agradecidos a la memoria de un joven que fuera alumno en las aulas del Colegio Javier a principios de la década del 60. El acto fue un evento mixto. Por un lado lo protocolar, junto con la presencia de representantes de los grupos colaboradores por mucho tiempo con esta obra; por otro, la multitud de niños y niñas tres y cuatro años de la guardería infantil, que graciosamente intentaron danzar a ritmo de la música típica panameña. Por supuesto que estos niños arrastraron a sus respectivos parientes chorrilleros que también estaban invitados a ese comedor a recibir su ración de un sabroso arroz con pollo.
Yo experimenté un gusto especial, ya que esa obra es un acto de presencia de la Iglesia católica (la de la mayoría de los panameños) y que vale la pena conocer por aquellos que han hecho de sus vidas el empeño de combatir a esta Iglesia y andar desbocándose cada vez que se les da la oportunidad para señalar hechos negativos contemporáneos en los que han incurrido miembros de esta institución. Si no haces , deja hacer.
La obra "per se" es una millonaria a favor de la causa de los más pobres. Hablamos mucho de las estrategias para ver cómo se erradica la pobreza, pero nos quedamos en grandes planes que no funcionan; pero una obra como ésta, como proyección pastoral social de la parroquia, no es la solución por supuesto, mas por ahora cumple sin verborrea inútil y con lo difícil que es trabajar con los pobres de esa barriada, con una misión al menos temporal; no obstante, tratando de hacerlo lo mejor posible.
Dije millonaria no sólo por las ayudas locales sino por el dinero que sobre todo ha venido desde España y de los amigos mercedarios de esa península. De Panamá, por supuesto, se enumeran entre los amigos de la obra con ayudas concretas están la Caravana de Asistencia Social y Damas Diplomáticas Panameñas que donaron un Toyota Van para recolección de las donaciones para el comedor Parroquial, y a Ricardo Pérez, por contribuir a cubrir esta necesidad. La Fundación Cable and Wireless Panamá por la conexión a Internet para el Computer Clubhouse; las Damas Españolas por la donación de una estufa para la cocina nueva. Y a Felipe Motta, S.A. y a todas las personas y empresas que todos los meses hacen realidad cada uno de los proyectos que la parroquia lleva a cabo que son Comedor Parroquial, Instituto Vocacional, hogar de ancianos, hogar de chicas, hogar de muchachos, Kinder Casita de Fátima, Computer Clubhouse, Clínica Popular, biblioteca y el apadrinamiento de niños del Chorrillo.
La obra despierta mucha simpatía por lo que pude observar. En un tiempo recibió ayuda de las Fuerzas de Defensa a través del Padre Millán, quien hoy es catedrático de Historia de su comunidad en España y quien trabajó mucho por este proyecto.
Hoy cuando estamos todos en los dimes y diretes sobre la "Mano Dura", hablar de la Obra de los Mercedarios de El Chorrillo, como que nos está mandando un mensaje de que lo que dice la escritura "Haec oportet facere illa non omittere". Conviene hacer estas cosas sin omitir aquéllas, conviene revisar las leyes, sin omitir los métodos preventivos que escasean.
Fray Javier Mañas nos acogió y nos mostró las instalaciones y ciertamente, algo tiene que salir de tanto esfuerzo. Nos habló del problema de las pandillas adversarias cuyos miembros reciben instrucciones en mecánica y electricidad, en forma separada para evitar problemas. Es una obra de grandes proyecciones y los resultados son a largo alcance. "Si hay junto a ti un hermano pobre, no endurezcas tu corazón ". (Deut. 15, 7)