El compromiso moral y patriótico de los políticos con la Nación
No basta invocar el nombre de la Patria, cuando se quiere llegar al poder hay que hacerlo con hechos de sacrificios personales y políticos. Cuando me refiero a los políticos no lo digo sólo por los del Gobierno, sino también por los de la oposición.
La Patria nos pertenece a todos, por lo tanto, estamos obligados a servirle con amor, respeto, sentido humano y patriótico sin egoísmo, demagogia ni ambiciones. Es lamentable la conducta egoísta, ambiciosa y preponderante de algunos políticos en Panamá, al pretender que los pueblos y su población son potreros con hatos de ganado al servicio de sus grandes intereses económicos.
Es irónico invocar el nombre de la Patria sólo cuando quieren inscribir un partido político, cuando quieren llegar a una posición de elección popular, ofrecen promesas, saludan, besan, cargan y abrazan a los niños, a los negros y a los pobres, después de conseguir sus objetivos no los determinan más, hasta la próxima campaña electoral.
Sus pasos secundarios son negociar sus posiciones a base de conveniencias y privilegios burocráticos con los gobiernos de turno para proteger sus grandes empresas sin importarles la suerte de los pueblos y de sus electores. Esos elementos han tomado la actividad política como un lucro de bolsillos y a la patria como si fuera un patrimonio de apellidos y de familias, disponiendo de sus leyes para lo que les conviene a sus grandes intereses y a su política ideológica y exóticas sin importarles el futuro de la nación y sin respetar las ideas y los derechos de los demás panameños. Los poderes económicos de familia se han apoderado de la política y demás actividades donde manejan el destino de la Nación a su antojo, que aquél que no pertenezca a ese rol o clan social, económico y político no puede tomar parte en el manejo de la nación al menos que sea un satélite de sus intereses.
En esta prueba de fuego político para la Patria, le corresponde a los políticos sobre todo, los de oposición despojarse de sus intereses personales, económicos y partidistas para formar una alianza sólida de oposición para hacerle frente al P.R.D., en miras de alcanzar el poder público para el beneficio de la Nación.
De no ser así, sobre ellos caerá la responsabilidad del futuro de la Patria, donde la sociedad, la Patria y la historia se encargarán de juzgarlos. De seguir con ese egoísmo patriótico se corre el peligro de registrarse un alto porcentaje de abstencionismo en las elecciones del 2 de mayo próximo, que beneficiará a su contrario político.
Por otra parte, ya los pueblos están madurando en su dignidad y en su cultura política y personal en donde en un futuro no muy lejano puede suceder el mismo fenómeno político del hermano país de Venezuela donde el cansado y burlado pueblo le pasó la factura de cobro a los políticos tradicionales, mercantiles y profesionales mal acostumbrados de ese país.
Debido a la indiferencia con la Patria de parte de los políticos tradicionales de Panamá, se hace necesario que los gremios populares comiencen a formar líderes naturales con votación patriótica, humana y social a fin de buscar un mejor futuro a la Patria y a todos los panameños sin distingo de clases. Ojalá para el beneficio de la Nación y obviar el mal concepto de los políticos tradicionales de Panamá, que sólo quieren a la Patria para servirse de ella, lleguen a un acuerdo para la formación de una sólida alianza nacional de oposición.
La Patria nos pertenece a todos, por lo tanto, estamos obligados a servirle con amor, respeto, sentido humano y patriótico sin egoísmo, demagogia ni ambiciones. Es lamentable la conducta egoísta, ambiciosa y preponderante de algunos políticos en Panamá, al pretender que los pueblos y su población son potreros con hatos de ganado al servicio de sus grandes intereses económicos.
Es irónico invocar el nombre de la Patria sólo cuando quieren inscribir un partido político, cuando quieren llegar a una posición de elección popular, ofrecen promesas, saludan, besan, cargan y abrazan a los niños, a los negros y a los pobres, después de conseguir sus objetivos no los determinan más, hasta la próxima campaña electoral.
Sus pasos secundarios son negociar sus posiciones a base de conveniencias y privilegios burocráticos con los gobiernos de turno para proteger sus grandes empresas sin importarles la suerte de los pueblos y de sus electores. Esos elementos han tomado la actividad política como un lucro de bolsillos y a la patria como si fuera un patrimonio de apellidos y de familias, disponiendo de sus leyes para lo que les conviene a sus grandes intereses y a su política ideológica y exóticas sin importarles el futuro de la nación y sin respetar las ideas y los derechos de los demás panameños. Los poderes económicos de familia se han apoderado de la política y demás actividades donde manejan el destino de la Nación a su antojo, que aquél que no pertenezca a ese rol o clan social, económico y político no puede tomar parte en el manejo de la nación al menos que sea un satélite de sus intereses.
En esta prueba de fuego político para la Patria, le corresponde a los políticos sobre todo, los de oposición despojarse de sus intereses personales, económicos y partidistas para formar una alianza sólida de oposición para hacerle frente al P.R.D., en miras de alcanzar el poder público para el beneficio de la Nación.
De no ser así, sobre ellos caerá la responsabilidad del futuro de la Patria, donde la sociedad, la Patria y la historia se encargarán de juzgarlos. De seguir con ese egoísmo patriótico se corre el peligro de registrarse un alto porcentaje de abstencionismo en las elecciones del 2 de mayo próximo, que beneficiará a su contrario político.
Por otra parte, ya los pueblos están madurando en su dignidad y en su cultura política y personal en donde en un futuro no muy lejano puede suceder el mismo fenómeno político del hermano país de Venezuela donde el cansado y burlado pueblo le pasó la factura de cobro a los políticos tradicionales, mercantiles y profesionales mal acostumbrados de ese país.
Debido a la indiferencia con la Patria de parte de los políticos tradicionales de Panamá, se hace necesario que los gremios populares comiencen a formar líderes naturales con votación patriótica, humana y social a fin de buscar un mejor futuro a la Patria y a todos los panameños sin distingo de clases. Ojalá para el beneficio de la Nación y obviar el mal concepto de los políticos tradicionales de Panamá, que sólo quieren a la Patria para servirse de ella, lleguen a un acuerdo para la formación de una sólida alianza nacional de oposición.