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El Consejo Nacional de Educación


Creo con Nelson Mandela que “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, y por ello cuando en el 2004 recibí la invitación de la Presidencia de la República para integrar el grupo constitutivo del Consejo Nacional de Educación (CONACED), mi primera reacción fue de duda. Por dos razones. La primera, era una entidad de la que no había referencias ni ubicación de sus reales propósitos. La segunda, era importante ubicar quiénes conformarían el grupo, lo que definiría el perfil autónomo de la entidad.

La primera duda la aclaró el proyecto de Decreto Ejecutivo 1030, que indicaba que sería un órgano consultivo dirigido a: “analizar, orientar y proponer sobre los avances de las políticas de Estado, dirigidas a mejorar la calidad en todos los niveles del sistema educativo, en articulación con los objetivos del desarrollo nacional”. Entendí con esto que aceptando, podía ayudar a mi país sin identificarme políticamente con partido o gobierno, intentando aportar algo al avance al derecho de todos y todas a una educación con calidad y equidad a lo largo de la vida.

La segunda duda se me aclaró vez al conocer la trayectoria y compromiso de los integrantes y que además, funcionaríamos ad honorem: Stanley Heckadon Moreno, antropólogo y sociólogo, del Instituto Smithsonian de Investigación; Carmen Miró, demógrafa, miembro del Consejo Superior de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO); y presidenta del CELA, Paulina Franceschi, coordinadora del Informe de Desarrollo Humano del PNUD; Ceferino Sánchez, ex rector de la UP y ex secretario nacional de Senacyt; Alma de Fletcher, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de Transparencia; Yauda Kuzniecky, catedrático , miembro de la Junta Directiva de La Prensa y de la Biblioteca Nacional; Andrés Culiolis Bayard, catedrático de Pedagogía en la UP, miembro del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, y la Comisión de Educación de la Conferencia Episcopal Panameña; Vicente Pascual, empresario entusiasta por la educación que falleció; y Olga Sinclair, reconocida artista plástica. Cabe destacar el apoyo brindado por las profesoras Angela Arrue y Aixa de Quintero. ¡Gracias!

El pasado 11 de febrero finalizó la gestión 2005-2010 de CONACED con un acto de reconocimiento organizado por el Meduca.

La labor de CONACED nos llevó a conocer mucho y mejor las complejidades de la educación panameña a partir de los estudios existentes, y el contacto interactivo y crítico con funcionarios, educadores, expertos internacionales, y la sociedad civil. De este trabajo reflexivo surgieron dos textos importantes: Un “Documento para la Acción en el Sistema Educativo Panameño” 2006; y su “Monitoreo y Seguimiento” 2008, que aportó a la identificación de avances, debilidades y oportunidades que tiene la gestión técnico-política del Meduca para avanzar en mejorar la educación. En 2009 intervenimos en la selección idóneo de los directores regionales de todo el país.

Creo que nuestro esfuerzo y trabajo no fue debidamente valorado por las instancias oficiales pues sino la educación panameña sería otra, pero valió la pena, por todo lo que aprendimos y por todo lo que quisimos enseñar de buena fe. Por el contrario, estoy seguro que las semillas de nuestras propuestas y apuestas educativas, lograran animar diversos procesos y espacios de trabajo donde de seguro fructificarán. La tarea de transformar la educación a las exigencias de la época es impostergable. Se requiere llevar adelante un proyecto educativo nacional de carácter integral que se desarrolle con la participación y compromiso de toda la sociedad.

(raulleisr@hotmail.com)

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