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El costo educativo


Aún los gobiernos más radicalmente liberales han visto como uno de sus deberes fundamentales el de la educación pública. Invertir en educación es, pues, un concepto no cuestionado, gastar en educación sí puede serlo.

Y no es lo mismo invertir en educación que gastar en educación. El gasto presupuestario en educación que hace Panamá, es uno de los más altos per cápita de la región, pero los resultados dejan mucho que desear.

Ahora los gremios de educadores amenazan con una nueva huelga. Esta huelga no se anuncia con el objetivo de mejorar la educación nacional, si no con el objetivo de ganar más plata.

Nosotros pensamos que un aumento de ciento noventa balboas al mes no es suficiente. Creemos que los educadores debieran ganar no menos de mil balboas al mes, si se lo merecen.

¿Y cómo se lo pueden merecer? Pues entregando educación de alta calidad y no estafando a las nuevas generaciones.

Creemos que es una estafa que un niño de quinto grado no sepa leer, como denunció la Sra. Vivian de Torrijos hace unos días en Colón. Creemos que es una estafa que un noventa por ciento de los egresados de la escuela secundaria fracase el examen de admisión de la Universidad de Panamá, porque no cuenta con los conocimientos básicos que debió haber adquirido en la escuela.

Creemos que es una estafa que además de proveer una educación de mala calidad, los educadores le hagan huelgas anuales a los educandos. Ya es hora de que los dirigentes magisteriales, que no saben ni siquiera hablar bien el español y cuyo único interés es el ideológico y crematístico, den paso a una dirigencia de auténticos educadores que rescaten la vocación magisterial de las manos de aquellos que sólo saben traficar con la ignorancia de nuestros niños.

Ese costo es impagable.

101 años de Panamá América

 
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