El debate que nunca hubo
POR SER indisputable: primero, que nunca hubo un debate nacional entre el gobierno, la ACP y los apoyadores del SI y los que, honesta y patrióticamente, promovemos el voto NO; y, segundo, que nunca antes en nuestra historia se invirtieron tantos millones de dólares en propaganda para tratar de imponer un resultado electoral, en varias ocasiones emplazamos al gobierno y a la ACP (o a la ACP y al gobierno, que para el caso es lo mismo) para que le dieran al pueblo panameño, único y verdadero dueño del Canal, la oportunidad de ver y oír, en vivo y en directo, una verdadera confrontación de posiciones. El pueblo panameño se merecía y se merece esa mínima muestra de respeto.
Entre los "famosos estudios", escritos en inglés y en la monstruosa y multimillonaria campaña propagandística montada por el gobierno y la ACP (o la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo), nuestros flamantes gobernantes y los regentes con pretensiones de dueños del Canal de Panamá (entiéndase la ACP) se han gastado, como mínimo, setenta (70) millones de dólares. Y esa cifra no incluye los costos del referendo.
En dos cartas abiertas dirigidas al Sr. Torrijos y en dos escritos recientes, haciéndome eco del clamor de muchos miles de panameños, demandamos que se utilicen los canales públicos de televisión: Canales 11 y 83, éste último de la Asamblea Nacional, y la Radio Nacional, que pagamos todos, para televisar y radiar un debate público entre figuras representativa del NO (propusimos a los expresidentes Illueca y Endara, al exadministrador del Canal, Fernando Manfredo y a dos personas que ellos escojan) y el administrador Alemán Zubieta, el ministro del Canal y otras tres pesonas que ellos escojan.
El gobierno y la ACP (o la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo) han copado cuanto medio de comunicación existe y han recorrido el país difundiendo su "supuesta verdad" y, también, esporádicamente, sus representantes han concurrido a uno que otro debate con voceros del NO; pero sólo para dar la apariencia de que ha habido oportunidades para el debate público de la propuesta de ampliación. Sin embargo, durante todos los meses que, literal y materialmente, nos han bombardeado con su propaganda multimillonaria, siempre han rehuido una verdadera confrontación con alcance nacional.
Los señores del gobierno y de la ACP (o de la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo) no han tenido ningún empacho en gastarse millones de dólares de dineros públicos para promover la ampliación; pero han llegado hasta a la ridiculez de objetar, porque según dicen "costaría mucho", patrocinar un debate, transmitido por cadena nacional de televisión y radio. Desde luego, la excusa del supuesto elevado costo, aparte de ridícula, lo único que comprueba es que nuestros gobernantes y la ACP (o la ACP y nuestros gobernantes, que para el caso es lo mismo) no le guardan el menor respeto al pueblo panameño.
Recientemente, el pasado 10 de octubre, durante la celebración del aniversario de la República de China (Taiwan) me crucé brevemente con el asesor del Sr. Torrijos, Jorge Ritter, quien, en reacción a mi artículo de ese mismo día publicado en el Panamá América, "Señores del gobierno y la ACP: ¿Aceptan el reto?", de manera inmediata objetó la celebración del debate transmitido por Cadena Nacional de Televisión y Radio, con la pueril excusa de que "ya no hay tiempo".
En esa misma recepción, también me crucé con el presidente de la Asamblea, Elías Castillo, a quien le propuse que fuera él quien organizara el debate, pues para eso cuenta con un canal de televisión, que paga el pueblo panameño.
Primero, objetó la duración y también el número de participantes que, según él, no debían ser más de tres, por bando y, además, agregó reparos a la eventual participación del expresidente Endara. Decidí no entrar a una disquisición sobre ésta última observación sino que opté por insistirle en que la Asamblea, como "representante del pueblo", debía asumir la responsabilidad que, de manera contumaz, han rehuido el gobierno y la ACP (o la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo).
El resultado de ese intercambio con el diputado Castillo, que por un momento, me hizo pensar que podría estar dispuesto "a salvarle cara al gobierno" fue su manifestación de que iba a considerar el asunto "con la mayor seriedad". Eso, como ya señalé, ocurrió el pasado 10 de octubre; pero el presidente de la Asamblea sigue inmerso en sus "serias meditaciones". Ojalá que reaccione de su letargo antes del referendo, pues todavía podría hacerse el debate el jueves 19 o el viernes 20 de octubre.
"Atrévase Sr. Castillo".
Finalizo, haciéndole un llamado a los diputados de la "oposición": Señores: corrijan la metida de pata que cometieron al votar a favor de la convocatoria del referendo para el día 22 de octubre, "so pretexto de darle al pueblo panameño el derecho de decidir". Ustedes pueden emplazar a la directiva de la Asamblea para que convoque el debate nacional, que nunca ha habido y que puede ser la única vía para desvirtuar la monstruosa campaña de desinformación montada para "vendernos" el proyecto de la ampliación. El pueblo, que ustedes dicen representar, se lo merece. "Sólo, atrévanse".
Entre los "famosos estudios", escritos en inglés y en la monstruosa y multimillonaria campaña propagandística montada por el gobierno y la ACP (o la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo), nuestros flamantes gobernantes y los regentes con pretensiones de dueños del Canal de Panamá (entiéndase la ACP) se han gastado, como mínimo, setenta (70) millones de dólares. Y esa cifra no incluye los costos del referendo.
En dos cartas abiertas dirigidas al Sr. Torrijos y en dos escritos recientes, haciéndome eco del clamor de muchos miles de panameños, demandamos que se utilicen los canales públicos de televisión: Canales 11 y 83, éste último de la Asamblea Nacional, y la Radio Nacional, que pagamos todos, para televisar y radiar un debate público entre figuras representativa del NO (propusimos a los expresidentes Illueca y Endara, al exadministrador del Canal, Fernando Manfredo y a dos personas que ellos escojan) y el administrador Alemán Zubieta, el ministro del Canal y otras tres pesonas que ellos escojan.
El gobierno y la ACP (o la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo) han copado cuanto medio de comunicación existe y han recorrido el país difundiendo su "supuesta verdad" y, también, esporádicamente, sus representantes han concurrido a uno que otro debate con voceros del NO; pero sólo para dar la apariencia de que ha habido oportunidades para el debate público de la propuesta de ampliación. Sin embargo, durante todos los meses que, literal y materialmente, nos han bombardeado con su propaganda multimillonaria, siempre han rehuido una verdadera confrontación con alcance nacional.
Los señores del gobierno y de la ACP (o de la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo) no han tenido ningún empacho en gastarse millones de dólares de dineros públicos para promover la ampliación; pero han llegado hasta a la ridiculez de objetar, porque según dicen "costaría mucho", patrocinar un debate, transmitido por cadena nacional de televisión y radio. Desde luego, la excusa del supuesto elevado costo, aparte de ridícula, lo único que comprueba es que nuestros gobernantes y la ACP (o la ACP y nuestros gobernantes, que para el caso es lo mismo) no le guardan el menor respeto al pueblo panameño.
Recientemente, el pasado 10 de octubre, durante la celebración del aniversario de la República de China (Taiwan) me crucé brevemente con el asesor del Sr. Torrijos, Jorge Ritter, quien, en reacción a mi artículo de ese mismo día publicado en el Panamá América, "Señores del gobierno y la ACP: ¿Aceptan el reto?", de manera inmediata objetó la celebración del debate transmitido por Cadena Nacional de Televisión y Radio, con la pueril excusa de que "ya no hay tiempo".
En esa misma recepción, también me crucé con el presidente de la Asamblea, Elías Castillo, a quien le propuse que fuera él quien organizara el debate, pues para eso cuenta con un canal de televisión, que paga el pueblo panameño.
Primero, objetó la duración y también el número de participantes que, según él, no debían ser más de tres, por bando y, además, agregó reparos a la eventual participación del expresidente Endara. Decidí no entrar a una disquisición sobre ésta última observación sino que opté por insistirle en que la Asamblea, como "representante del pueblo", debía asumir la responsabilidad que, de manera contumaz, han rehuido el gobierno y la ACP (o la ACP y el gobierno, que para el caso es lo mismo).
El resultado de ese intercambio con el diputado Castillo, que por un momento, me hizo pensar que podría estar dispuesto "a salvarle cara al gobierno" fue su manifestación de que iba a considerar el asunto "con la mayor seriedad". Eso, como ya señalé, ocurrió el pasado 10 de octubre; pero el presidente de la Asamblea sigue inmerso en sus "serias meditaciones". Ojalá que reaccione de su letargo antes del referendo, pues todavía podría hacerse el debate el jueves 19 o el viernes 20 de octubre.
"Atrévase Sr. Castillo".
Finalizo, haciéndole un llamado a los diputados de la "oposición": Señores: corrijan la metida de pata que cometieron al votar a favor de la convocatoria del referendo para el día 22 de octubre, "so pretexto de darle al pueblo panameño el derecho de decidir". Ustedes pueden emplazar a la directiva de la Asamblea para que convoque el debate nacional, que nunca ha habido y que puede ser la única vía para desvirtuar la monstruosa campaña de desinformación montada para "vendernos" el proyecto de la ampliación. El pueblo, que ustedes dicen representar, se lo merece. "Sólo, atrévanse".