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El debate sobre el Fondo de las Privatizaciones


El programa de privatización de empresas estatales desarrollado por el gobierno del presidente Pérez Balladares, ha producido un fondo de más de 1,400 millones de balboas, sujeto a un fideicomiso o régimen de administración especial y autónomo, regulado por ley.
El fondo fiduciario no puede legalmente ser tocado, salvo sus intereses que, en ese caso, tendrían que destinarse a gastos sociales y partidas circuitales. Lo último, obviamente, fue cosecha de los legisladores, siempre prestos a sacar ventaja y apuntalar sus intereses.
La justificación para mantener intocable el capital del fondo radica en la concepción del mismo como "ahorro de las generaciones futuras". Sus partidarios dicen que si el fondo viene de la venta del patrimonio nacional, acumulado por las pasadas generaciones desde la fundación de la República, justo es que el valor de su venta no sea gastado por uno o dos gobiernos o generaciones presentes o inmediatas, sin considerar a las generaciones ulteriores y al país del mañana.
En lo anterior hubo en su momento un consenso nacional, esto es, en que no se debía gastar el capital del fondo y mantenerlo en cambio como reserva nacional, intocado e intocable. Influyó en ello la mala experiencia de gobiernos deshonestos, despilfarradores y malos administradores que ha padecido el país a lo largo de su historia.
Pero a raíz de la opinión vertida por Mario Galindo, cercano colaborador y asesor de la presidenta electa, Mireya Moscoso, en el sentido de que se contempla la posibilidad de que el próximo gobierno use el capital del fondo para resolver los múltiples problemas sociales que aquejan al país, estalló una polémica entre partidarios de mantenerlo intocable y los que estiman que debe disponerse del mismo para combatir la pobreza.
El Presidente Pérez Balladares ha tomado partido en esa discusión, a partir de una carta que enviara a este diario la semana pasada, en la que dejó clara su posición a favor de mantener el fondo como está. Dijo el mandatario que la pobreza no se resuelve agotando el fondo, sino con inversiones de largo plazo en educación, salud y dando oportunidad a los que menos tienen para salir de la pobreza por su propio esfuerzo.
Nosotros opinamos que el fondo debe continuar como reserva y seguir usándose los intereses. Coincidimos, no obstante, con el economista Juan Jované, del Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá, en que deben buscarse mecanismos para su mayor rentabilidad y no limitarlo a depósitos bancarios al 5%. En Chile y Argentina, fondos similares suelen ser invertidos en empresas de servicios públicos e inversiones seguras más rentables, siguiendo el principio de la diversidad.


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