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El derrumbe gubernamental


Aunque las explicaciones puedan ser muchas, para nadie es difícil entender las diferencias entre el escenario político de septiembre de 1999 y el que empieza a configurarse hacia mayo de 2004. En aquel entonces, la actual alianza gubernamental aparecía sólida, llena de vitalidad y con una propuesta de cambio político que moldeaba en gran medida las esperanzas populares.
Aquello que empezó con buenos augurios, ha terminado por frustrar de nuevo al conjunto de la sociedad panameña. Creo no equivocarme si señalo que el descontento social empieza a extenderse, peligrosamente, por toda la sociedad panameña, y pronto lo demostrarán las cifras electorales.
El deterioro económico del país es notable y no puede ser atribuido, olímpicamente, a los problemas de la recesión mundial. Mucho ha contribuido a ello el manejo incompetente de la política económica en los marcos de un ataque a los sectores populares.
Advertimos al Ministerio de Economía y Finanzas, con tiempo y por escrito, que era preferible castigar tributariamente, el ingreso y no el consumo. Porque castigar el consumo popular es querer superar la crisis sobre las espaldas de los sectores que menos tienen.
222 El deterioro económico del país es notable y no puede ser atribuido, olímpicamente, a los problemas de la recesión mundial.
Igual ocurre con la política agraria: no es suficiente hacer granjas autosostenibles. Se requiere un proceso drástico y masivo de redistribución de la tierra y de apoyo a la producción del campo en los marcos de una gran movilización campesina. En lo social, los hechos son claros. La protesta social crece y no hay sector que no exprese, a su modo, su descontento. Lo particular de la protesta social es que ella, casi siempre, termina enfrentándose directamente con el gobierno central por falta de organismos de mediación política.
Lo más grave es la consecuencia política de todo lo dicho, para la alianza gubernamental. El ejercicio del gobierno la ha desgastado. Dos de los partidos políticos que lo sostenían políticamente, Solidaridad y Cambio Democrático, ya no están y otros dos sólo esperan el mejor momento para dar el salto hacia otros lugares (MOLIRENA y Partido Liberal).
El Partido Solidaridad ha levantado una candidatura propia, lo mismo que Cambio Democrático. A su vez, el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista ha empezado un lento camino de distanciamiento del gobierno. Lo ayuda y lo empuja a ello, las malas cifras obtenidas por los precandidatos gubernamentales.
Ciertamente que ellos representan más que el magro 5% que le adjudican las encuestas (deben representar entre el 15 y el 20 por ciento). Pero eso no le basta para ganar unas elecciones. Igual ocurre con el Partido Liberal, casi desaparecido de la escena política.
Si a ello le sumamos los problemas internos del propio Partido Arnulfista, podemos vislumbrar los graves dilemas de la alianza gubernamental. No parece que nadie en ella esté dispuesto a rectificar. Es que cuando los dioses quieren perder a los hombres (y mujeres, añado yo), primero los enceguecen.

101 años de Panamá América

 
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