El desafío de Suez Express
El Canal requiere ensancharse para servir a la actual generación de barcos más grandes, post panamax, que no caben por sus esclusas. Hoy, la Autoridad del Canal hace frente a parte de esa limitación, ampliando el Corte Culebra para permitir el paso a doble vía por él, lo cual aumentará un tanto la capacidad de tránsito.
No hacer nada, es condenarlo a una obsolescencia que favorece a su competidor, el Suez Express, que rodea al mundo en un denso flujo marítimo que parte desde Oriente, cruza el Canal de Suez, atraviesa el Atlántico, arriba a Nueva York, cruza Estados Unidos por tierra y llega a los puertos de Los Angeles o Vancouver, para atravesar el Pacífico de regreso a Oriente.
Aun si ensancháramos nuestro canal, el tránsito que hoy usa el Suez Express tendría que desviarse hacia el sur para usarlo.. El ensanche pues no eliminaría la competencia.. Tres son las alternativas panameñas con vista a enfrentar el desafío: el canal a nivel, el tercer juego de esclusas y la represa de Alto Chagres.
Quien más preconiza el canal a nivel es el ingeniero Demóstenes Vergara, cuyos trabajos hemos publicado varias veces. La obra es costosa, pero puede financiarse en parte con vastos territorios y áreas portuarias que se ganan al mar. Tiene la ventaja de ser fácilmente ensanchable para el caso de que sigan creciendo los barcos. La adición de ensenadas en ambas entradas evitaría las corrientes y unos diques impedirían la salinización del Gatún.
El tercer juego de esclusas tiene como exponentes, el ingeniero Guillermo Quijano y el economista Fernando Manfredo, ex subadministrador del Canal. Quijano dice que Panamá está atrasada en la obra cuyo costo se calcula en B/.4 mil millones. Ella requiere de crear tres nuevos embalses de agua dulce, desviando los ríos Cirí, Indio y Coclé del Norte; y montar un sistema de reciclaje que salinizaría Gatún y facilitaría la migración de biotas de un océano a otro, problemas que comparte con el canal a nivel. Quijano y el administrador de la vía, Alberto Alemán, favorece un financiamiento panameño, mientras Manfredo aconseja la cautela de un consorcio internacional.
La alternativa de la represa de Alto Chagres, prevista en el estudio de T. Waara en 1961, es defendida por el arquitecto Ricardo J. Bermudez D., y consiste en la construcción de un nuevo embalse capaz de acumular 12 billones de pies cúbicos adicionales de agua a los actuales 29 de Gatún, lo que permitiría elevar la capacidad de tránsito, de los actuales 30 a 42 barcos diarios, la misma que el tercer juego de esclusas. No obstante, en nuestro concepto, se trata de una variante del tercer juego, que tiene la ventaja de reducir sustancialmente las áreas inundables y el impacto social del proyecto.
Cualquiera de estas tres alternativas haría del Canal de Panamá el más competitivo del mundo. Pero hay que
decidirnos pronto pues, de lo contrario, las otras rutas con Suez Express a la cabeza, nos sacarán tal ventaja
que, en menos de diez años no se usará nuestro canal aunque lo hiciéramos por aire.
No hacer nada, es condenarlo a una obsolescencia que favorece a su competidor, el Suez Express, que rodea al mundo en un denso flujo marítimo que parte desde Oriente, cruza el Canal de Suez, atraviesa el Atlántico, arriba a Nueva York, cruza Estados Unidos por tierra y llega a los puertos de Los Angeles o Vancouver, para atravesar el Pacífico de regreso a Oriente.
Aun si ensancháramos nuestro canal, el tránsito que hoy usa el Suez Express tendría que desviarse hacia el sur para usarlo.. El ensanche pues no eliminaría la competencia.. Tres son las alternativas panameñas con vista a enfrentar el desafío: el canal a nivel, el tercer juego de esclusas y la represa de Alto Chagres.
Quien más preconiza el canal a nivel es el ingeniero Demóstenes Vergara, cuyos trabajos hemos publicado varias veces. La obra es costosa, pero puede financiarse en parte con vastos territorios y áreas portuarias que se ganan al mar. Tiene la ventaja de ser fácilmente ensanchable para el caso de que sigan creciendo los barcos. La adición de ensenadas en ambas entradas evitaría las corrientes y unos diques impedirían la salinización del Gatún.
El tercer juego de esclusas tiene como exponentes, el ingeniero Guillermo Quijano y el economista Fernando Manfredo, ex subadministrador del Canal. Quijano dice que Panamá está atrasada en la obra cuyo costo se calcula en B/.4 mil millones. Ella requiere de crear tres nuevos embalses de agua dulce, desviando los ríos Cirí, Indio y Coclé del Norte; y montar un sistema de reciclaje que salinizaría Gatún y facilitaría la migración de biotas de un océano a otro, problemas que comparte con el canal a nivel. Quijano y el administrador de la vía, Alberto Alemán, favorece un financiamiento panameño, mientras Manfredo aconseja la cautela de un consorcio internacional.
La alternativa de la represa de Alto Chagres, prevista en el estudio de T. Waara en 1961, es defendida por el arquitecto Ricardo J. Bermudez D., y consiste en la construcción de un nuevo embalse capaz de acumular 12 billones de pies cúbicos adicionales de agua a los actuales 29 de Gatún, lo que permitiría elevar la capacidad de tránsito, de los actuales 30 a 42 barcos diarios, la misma que el tercer juego de esclusas. No obstante, en nuestro concepto, se trata de una variante del tercer juego, que tiene la ventaja de reducir sustancialmente las áreas inundables y el impacto social del proyecto.
Cualquiera de estas tres alternativas haría del Canal de Panamá el más competitivo del mundo. Pero hay que
decidirnos pronto pues, de lo contrario, las otras rutas con Suez Express a la cabeza, nos sacarán tal ventaja
que, en menos de diez años no se usará nuestro canal aunque lo hiciéramos por aire.