El desastre de Prados del Este (II)
El pasado 23 de octubre volvió a inundarse el área este de Panamá y la barriada Prados del Este se convirtió en un verdadero río. Aunque no hubo pérdidas humanas que lamentar, el hecho causó tristeza y desesperación a 675 familias, unas 3,200 personas quienes perdieron hasta los enseres recién adquiridos, algunos por lo que el seguro les pagó y otras por esfuerzo propio.
Este desastre sigue llamando la atención a pesar de la ayuda del Ministerio de vivienda, SINAPROC, el público en general, y los medios de comunicación. El Defensor del Pueblo y la nueva administración del Banco Nacional de Panamá tienen toda la razón, y yo no los culpo por querer mejorar una situación que ahora se ha convertido en insoportable.
El Defensor del Pueblo, en su informe final, denuncia una grave "omisión estatal" de las instituciones involucradas en el ejercicio de sus deberes y obligaciones en la aprobación y fiscalización de la construcción del proyecto urbanístico. (El Panamá América, 10.22.04)
Yo confirmo lo manifestado por el Defensor. De buena fuente sé que el ingeniero civil designado por el Banco Nacional entregó por escrito a esa institución, en dos ocasiones, sus conclusiones de lo que era urgente hacer en todo lo relacionado a la construcción del proyecto, para evitar exactamente lo que sucedió.
Esa administración en vez de salvar por lo menos los cinco millones de dólares que había invertido en terreno, etc., se hundió con siete millones de dólares más; los oídos tapados, los ojos cerrados y la conciencia nublada.
Según el comunicado, lo que la actual Junta Directiva del Banco Nacional concede a los residentes de Prados del Este consiste en un período de seis meses durante los cuales no se les cobrará capital e intereses ni seguro. Esto lo veo bien. Sé también que el traslado de toda esa gente a barriadas seguras será necesario, loable, pero difícil.
Lo que mi cabecita de banquera no comprende es cómo trasladar esas hipotecas a otras residencias a las cuales los moradores de Prado del Este hayan escogido para mudarse.
Nuestro centro bancario está disciplinado y experimentado y la actitud negligente de la administración anterior del Banco Nacional es rigurosamente cuestionable.
Un préstamo hipotecario puede ser comprado por otro banco siempre y cuando la propiedad que la garantice amerite la transacción.
En este caso, el panorama se presenta completamente distinto. Ruinas por nuevas viviendas no lo veo ni con mis bifocales nuevos. O los promotores devuelven el dinero que el Banco Nacional les pagó o el banco pierde lo desembolsado y los primeros van a la cárcel.
Hay otra salida, costosa y hasta con una interrogación grandota. Me refiero a los trabajos de mejoramiento de drenaje pluvial de la comunidad este.
Hará falta, sin embargo, que vuelvan a llamar al ingeniero experto, al que no le hicieron caso u a otro de reconocida experiencia y honestidad, para que en el futuro las casitas de Padro del Este sirvan de refugio, no de pánico cada vez que una nube gris se pasee por esos terrenos y lo acompañe una marea alta.
Espero que el Procurador General de la Nación haga su trabajo; así sea el último en su período que está por vencer. Ahí hubo lucro y engaño y pésima administración del Banco Nacional de Panamá (Junta Directiva anterior con su respectivo Gerente General).
Este desastre sigue llamando la atención a pesar de la ayuda del Ministerio de vivienda, SINAPROC, el público en general, y los medios de comunicación. El Defensor del Pueblo y la nueva administración del Banco Nacional de Panamá tienen toda la razón, y yo no los culpo por querer mejorar una situación que ahora se ha convertido en insoportable.
El Defensor del Pueblo, en su informe final, denuncia una grave "omisión estatal" de las instituciones involucradas en el ejercicio de sus deberes y obligaciones en la aprobación y fiscalización de la construcción del proyecto urbanístico. (El Panamá América, 10.22.04)
Yo confirmo lo manifestado por el Defensor. De buena fuente sé que el ingeniero civil designado por el Banco Nacional entregó por escrito a esa institución, en dos ocasiones, sus conclusiones de lo que era urgente hacer en todo lo relacionado a la construcción del proyecto, para evitar exactamente lo que sucedió.
Esa administración en vez de salvar por lo menos los cinco millones de dólares que había invertido en terreno, etc., se hundió con siete millones de dólares más; los oídos tapados, los ojos cerrados y la conciencia nublada.
Según el comunicado, lo que la actual Junta Directiva del Banco Nacional concede a los residentes de Prados del Este consiste en un período de seis meses durante los cuales no se les cobrará capital e intereses ni seguro. Esto lo veo bien. Sé también que el traslado de toda esa gente a barriadas seguras será necesario, loable, pero difícil.
Lo que mi cabecita de banquera no comprende es cómo trasladar esas hipotecas a otras residencias a las cuales los moradores de Prado del Este hayan escogido para mudarse.
Nuestro centro bancario está disciplinado y experimentado y la actitud negligente de la administración anterior del Banco Nacional es rigurosamente cuestionable.
Un préstamo hipotecario puede ser comprado por otro banco siempre y cuando la propiedad que la garantice amerite la transacción.
En este caso, el panorama se presenta completamente distinto. Ruinas por nuevas viviendas no lo veo ni con mis bifocales nuevos. O los promotores devuelven el dinero que el Banco Nacional les pagó o el banco pierde lo desembolsado y los primeros van a la cárcel.
Hay otra salida, costosa y hasta con una interrogación grandota. Me refiero a los trabajos de mejoramiento de drenaje pluvial de la comunidad este.
Hará falta, sin embargo, que vuelvan a llamar al ingeniero experto, al que no le hicieron caso u a otro de reconocida experiencia y honestidad, para que en el futuro las casitas de Padro del Este sirvan de refugio, no de pánico cada vez que una nube gris se pasee por esos terrenos y lo acompañe una marea alta.
Espero que el Procurador General de la Nación haga su trabajo; así sea el último en su período que está por vencer. Ahí hubo lucro y engaño y pésima administración del Banco Nacional de Panamá (Junta Directiva anterior con su respectivo Gerente General).