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El desempleo amenaza a todos


Se ha comprobado que el desempleo es la causa de muchos problemas sociales y económicos, como la pobreza, la delincuencia, la prostitución infantil y adulta, la mendicidad, el alcoholismo, la adicción a las drogas y la inseguridad e inestabilidad ciudadana. En el ámbito económico, se refleja en el cierre de negocios, quiebra de empresas, reducción de personal y de ventas en el comercio, y baja en el circulante de dinero. Por esta razón, en la última encuesta publicada el 16 de abril se refleja que, para los encuestados, el desempleo es el principal problema que enfrenta el gobierno, con mayor énfasis en la provincia de Panamá.
Esto significa que el desempleo tiene raíces sociales profundas. Si no se mitiga a corto plazo con medidas heroicas, podría acarrear consecuencias críticas, no sólo para la masa de desempleados, sino también para el resto de la sociedad y de la economía.
Pero el desempleo no es un problema simple, que se puede anunciar y resolver fácilmente, porque tiene causas variadas y complejas. Se ha comprobado que es la empresa privada la llamada a generar los nuevos empleos que se necesitan, y no el gobierno, que tiene sus planillas copadas. Pero el gobierno sí tiene la gran responsabilidad de ofrecer y garantizarle a esa empresa privada seguridad jurídica, estabilidad política y reglas claras a la inversión.
Una forma de ayudar a corto plazo es evitando las huelgas y los despidos masivos en las empresas; resolver los conflictos laborales a tiempo; y evitar el cierre de las empresas, con mecanismos de negociación y compensación. Igualmente, se tienen que suspender los despidos de funcionarios públicos capacitados y con experiencia; racionalizar el gasto del gobierno; agilizar los trámites para formar nuevas empresas; agilizar las contrataciones de nuevas obras públicas y el pago a los proveedores; apoyar a las empresas y micro empresas, para resolver los problemas de posibles cierres o reducción de personal que muchas enfrentan; y postergar hasta donde sea posible la toma de medidas inoportunas, como la reforma tributaria, que crea incertidumbre a la inversión.
Cuando un país está en crisis como el nuestro, con un crecimiento lento de la economía, baja inversión y alto nivel de desempleo, es difícil que la empresa privada de por sí, y a corto plazo, genere un boom de nuevos empleos. Lo recomendable sería que el gobierno nacional tome medidas de emergencia. Se debe impulsar programas masivos de construcción y reparación de infraestructuras, con el propósito de darle trabajo temporal a miles de desocupados. La construcción de estas obras debe responder a un programa de construcción integral y a largo plazo, de manera que cada obra que se ejecute encaje en las necesidades del país y no sea una obra improvisada, para salir del paso. Muchas de estas obras pueden ser ejecutadas con el sistema de valorización, como fueron construidas en el pasado la Vía Ricardo J Alfaro, la 12 de Octubre y los alcantarillados de Penonomé, las Tablas y David. Este plan de emergencia de construcciones públicas, además de crear fuentes de empleo, mueve el circulante, mueve otras actividades colaterales, crea un efecto multiplicador y da confianza a los particulares. Esto podría complementarse con una política de otorgamiento de pequeños prestamos suaves, sin muchos requisitos y acompañados de asistencia técnica a pequeños empresarios.
Para atraer más inversión que genere empleo y no caer en crisis periódicas, debemos aspirar al aumento de la productividad del panameño e impulsar y orientar las inversiones hacia la construcción de nuevas infraestructuras que reemplacen a las deficientes, como alcantarillados sanitarios, que además de crear trabajo, resolverían problemas sociales críticos, e incrementarían la eficiencia de un servicio público básico.
También es importante mantener un nivel de competitividad con el resto de los países e integrar al sector agropecuario a la demanda de los mercados internacionales. Finalmente, el Ministerio de Trabajo debe implementar una política de empleo, proporcionando en forma masiva y permanente capacitación y adiestramiento a la fuerza productiva, según las exigencias del mercado laboral, para que desarrolle una cultura de alta productividad y eficiencia.

101 años de Panamá América

 
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