El desorden mayúsculo de la CSS
Las auditorías de la Contraloría General de la República sobre la Caja de Seguro Social han caído como un mazazo sobre los asegurados al revelar la desorganización desastrosa que impera, desde hace años, en el sistema de seguridad social. Un abultado rosario de desgreño administrativo de todo orden, desde medicamentos vencidos, a sobreprecios en compras de medicamentos, equipos costosos que no se reparan y que irrogan gastos millonarios por compra de servicios, planillas burocráticas que aumentan año a año, se inscriben en un escenario que exige modificaciones de fondo en su dirección y proyección.
Un áudito muestra, por ejemplo, que mientras miles de asegurados no encuentran en las farmacias de la CSS los medicamentos que les recetan los médicos de la entidad, se detectó la existencia de insumos vencidos, sin carta de compromiso que no son recuperables por un monto de más de medio millón de balboas al 31 de diciembre de 2001. También se detectó la existencia de medicamentos, reactivos de laboratorio, material médico quirúrgico vencidos y dañados por B/ 643,318.63. El total del perjuicio económico sólo por este rubro que acusa gravísima irresponsabilidad administrativa asciende a B/. 3, 096,237.78.
Por la mayúscula desorganización existente en las farmacias de la CSS, la Contraloría ha establecido que, durante el período 1996 al 2000, se efectuaron compras de medicamentos en distintas policlínicas, a pesar de existir medicamentos en el inventario de los almacenes, pagándose sobreprecios que ocasionaron un perjuicio calculado por los auditores estatales por el orden de 12 millones 908 mil balboas, que es la diferencia del costo pagado de B/ 20 millones 384,205. 83 contra el precio de almacén que debió haber sido de B/. 7 millones 476, 205.50.
A estas cuantiosas pérdidas sólo por medicamentos vencidos y por sobreprecios, esto es por deficiencias administrativas de la CSS, hay que añadir otros costos derivados de la compra de servicios en clínicas privadas porque los equipos sofisticados de tomografía axial, cinefluoroangiografía, litotriptor y otros, estaban malogrados y no se compraron por largo tiempo los repuestos que permitieran la continuidad del servicio. No existían las reservas presupuestales para mantenimiento de estos equipos indispensables para la salud de los asegurados. Algo sencillamente inaudito.
Por otro lado, se ha advertido un incremento desproporcionado de contratos de servicios profesionales de médicos vs administrativos entre 1998 y 2001. En el 2000 había dos personas de salud por contrato vs 44 administrativos y en el 2001 el personal de salud subió a 44 y el administrativo llegó a 59. En el 2002 la relación es de 61 a 170. Toda una hipertrofia burocrática de asesores, correligionarios, amiguetes, alimentada con los bolsillos de un patrón pobre y desamparado, el asegurado panameño.
De lo descubierto hasta el momento por la Contraloría en los años auditados, fluye la impostergable necesidad de una reingeniería gerencial a fondo que garantice una administración eficiente que proteja los fondos de los asegurados y ponga término al despilfarro amamantado por la instrumentación política de la CSS.
La visión pionera de seguridad social del doctor Arnulfo Arias distorsionada por insaciable burocracia. No debemos permitirlo.
Sed santos porque yo soy Santo. Santos canonizados oficialmente, y santos y santas de la vida ordinaria que jamás pretenderán esperar acontecimientos como el celebrado el domingo pa6 de octubre de 2002 en Roma.
Un áudito muestra, por ejemplo, que mientras miles de asegurados no encuentran en las farmacias de la CSS los medicamentos que les recetan los médicos de la entidad, se detectó la existencia de insumos vencidos, sin carta de compromiso que no son recuperables por un monto de más de medio millón de balboas al 31 de diciembre de 2001. También se detectó la existencia de medicamentos, reactivos de laboratorio, material médico quirúrgico vencidos y dañados por B/ 643,318.63. El total del perjuicio económico sólo por este rubro que acusa gravísima irresponsabilidad administrativa asciende a B/. 3, 096,237.78.
Por la mayúscula desorganización existente en las farmacias de la CSS, la Contraloría ha establecido que, durante el período 1996 al 2000, se efectuaron compras de medicamentos en distintas policlínicas, a pesar de existir medicamentos en el inventario de los almacenes, pagándose sobreprecios que ocasionaron un perjuicio calculado por los auditores estatales por el orden de 12 millones 908 mil balboas, que es la diferencia del costo pagado de B/ 20 millones 384,205. 83 contra el precio de almacén que debió haber sido de B/. 7 millones 476, 205.50.
A estas cuantiosas pérdidas sólo por medicamentos vencidos y por sobreprecios, esto es por deficiencias administrativas de la CSS, hay que añadir otros costos derivados de la compra de servicios en clínicas privadas porque los equipos sofisticados de tomografía axial, cinefluoroangiografía, litotriptor y otros, estaban malogrados y no se compraron por largo tiempo los repuestos que permitieran la continuidad del servicio. No existían las reservas presupuestales para mantenimiento de estos equipos indispensables para la salud de los asegurados. Algo sencillamente inaudito.
Por otro lado, se ha advertido un incremento desproporcionado de contratos de servicios profesionales de médicos vs administrativos entre 1998 y 2001. En el 2000 había dos personas de salud por contrato vs 44 administrativos y en el 2001 el personal de salud subió a 44 y el administrativo llegó a 59. En el 2002 la relación es de 61 a 170. Toda una hipertrofia burocrática de asesores, correligionarios, amiguetes, alimentada con los bolsillos de un patrón pobre y desamparado, el asegurado panameño.
De lo descubierto hasta el momento por la Contraloría en los años auditados, fluye la impostergable necesidad de una reingeniería gerencial a fondo que garantice una administración eficiente que proteja los fondos de los asegurados y ponga término al despilfarro amamantado por la instrumentación política de la CSS.
La visión pionera de seguridad social del doctor Arnulfo Arias distorsionada por insaciable burocracia. No debemos permitirlo.
Sed santos porque yo soy Santo. Santos canonizados oficialmente, y santos y santas de la vida ordinaria que jamás pretenderán esperar acontecimientos como el celebrado el domingo pa6 de octubre de 2002 en Roma.