El Día del Niño
¿Para qué debe servir el día del niño? ¿Para que los políticos de siempre aparezcan en los medios mostrando sus obsequios a la niñez carenciada? ¿Para que los que tienen en abundancia tomen protagonismo por sus acciones de caridad y beneficencia? ¿O no sería mejor detenerse un momento para pensar en la deuda que la sociedad tiene hacia la niñez de todas las edades, de todos los grupos indígenas y minorías vulnerables, de todos los rincones de la geografía, allá donde no llega la mano bienintencionada de la sociedad civil, ni la fuerza protectora del Estado?
Lo menos importante es cuál día del año se celebre. Lo crucial es entender que la sociedad está en deuda con los niños porque es a los adultos a quienes les corresponde responsabilizarse por el cuidado y protección de los menores, a quienes tenemos abandonados. Aunque hemos hecho avances importantes en materia de salud, todavía hay que mejorar mucho en la calidad de los servicios que se le entregan a la población de niños y niñas de nuestro país.
Si lo hacemos bien, estamos garantizando el desarrollo de estas personas y nos estamos asegurando un futuro prometedor como nación. Cuando fallamos en el cuidado y la protección a que tienen derecho los niños, faltamos a nuestra responsabilidad, menoscabamos su potencial y colocamos a la nación entera bajo un signo adverso. Los niños son los adultos de mañana, pero hoy sus derechos nos obligan a comportarnos de modo responsable como padres y como ciudadanos.