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El Día del Padre


MAÑANA, domingo 18 de junio, se celebra en todo el país el Día del Padre con el propósito de rendir homenaje y reconocer méritos a aquellos jefes de familia que han logrado dignificar su misión en base al respeto, a la comprensión y al amor; a esos que al lado de una esposa buena y responsable, se encuentran orientando las fuerzas vivas de una niñez y juventud que representan la reserva moral de la patria; a ese padre que ha comprendido, muy bien, que la familia es la piedra angular de la sociedad y que sin su acertada dirección y consejo, sobreviene la quiebra de nuestros valores éticos y morales.
Dolorosamente, en esta fecha, son muchos los hogares destruidos por la irresponsabilidad de quienes no han logrado entender su papel de orientadores y guías en la formación y superación de la familia panameña, y con ello, están socavando las mismas bases de una sociedad con derecho a una vida mejor.
Esposas abandonadas, hijos descarriados que están contribuyendo al aumento de la delincuencia juvenil, es el saldo de una paternidad irresponsable que hace mucho daño a la imagen de nuestra sociedad.
En esta ocasión es un imperativo detenernos para reflexionar si estamos o no estamos, cumpliendo, a cabalidad, con la misión de padres, de examinar, con profundidad, nuestros actos con miras al mejoramiento de las relaciones familiares, a colocar, muy en alto, la noble tarea de ser un padre comprometido con la familia, con la sociedad y con el país. De esta manera, es posible que la trascendental misión que pesa sobre nuestros hombres, pueda ser cumplida con mayores éxitos.
El país está reclamando la presencia de hogares bien integrados, de padres de familia conscientes de la importante labor que deben realizar en beneficio de la buena educación y orientación de sus hijos; que comprendan el inmenso daño que ocasionan a los hogares cuando surge la quiebra de relaciones con su esposa e hijos; que eviten, por todos los medios, el trauma de un hogar en donde la mujer tiene que asumir las responsabilidades de padre y madre por el abandono y poca estima de quien no le importa con el problema de la familia panameña.
Esta es una amarga realidad, pero está presente a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Necesitamos ser mejores cada día, que los hijos encuentren en nosotros al amigo, al consejero que siempre estará dispuesto a buscar los mejores caminos para que ellos transiten; que las esposas tengan en nosotros un soporte espiritual, lleno del mayor respeto, admiración y el respaldo necesario para llevar adelante la orientación y superación de nuestros hogares. De esta manera, nos hacemos acreedores de la admiración y respeto que el pueblo panameño está testimoniando a los padres de Panamá. Así también estamos contribuyendo al alcance de una patria más próspera que ha venido clamando por la existencia de hogares bien integrados que sean capaces de aportar al progreso y desarrollo de la nación.

101 años de Panamá América

 
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