El día a día (II)
¿Llegará un estadista a la Presidencia de la República? ¿Contará con altos niveles de liderazgo comprometido? ¿Iniciará el proceso de cambio requerido? ¿Sabrá manejar, con proporcionalidad, los intereses y compromisos de vieja data, con sus copartidarios y los intereses de la patria? ¿Sabrá manejarse y reconocer la efectividad del sector privado, trabajará coordinadamente con éste? ¿Estarán los políticos independientes en capacidad de votar por quien proponga, los mejores programas de gobierno? Esto esta por ver. Esperanza, lo último que se pierde.
En el escrito anterior (publicado el 30 de octubre pasado) comenté sobre la pobreza extrema y la "obligación", primaria, del Estado en atenderla. La otra parte de la ecuación es la pobreza ciudadana, grupo considerable y los bajones de una clase media agobiada por el desorganizado día a día de quienes ejercen la función de gobernar. Un diario actuar escondido tras la barrera del la demagogia, el populismo clientelista y el énfasis en el divisionismo de clases: Los ricos tienen la culpa de la tragedia social del país. Que absurda aseveración.
Contrario a la pobreza extrema, la pobreza y el bajonazo de la clase media del país, cuentan con soluciones factibles en el corto, mediano y largo plazo. Empleen correctamente del factor impositivo, su buen uso, dirigido al encuentro de soluciones en educación pública, salud pública, transporte público, seguridad ciudadana y los incentivos que requiere el sector privado para la generación de empleo. Para ello existe la necesidad de cambio en el día a día conflictivo, lleno de errores producto del interés partidista que sólo promueve la generación de conflictos y desesperanzas inquietantes: Decretos de seguridad innecesarios, taza de valorización por una cinta costera que, gracia al conocimiento previo de su realización, varios personajes se beneficiaron con la compra de terrenos, previo a su anuncio formal. Un proyecto que beneficia a todo Panamá e, inquietantemente, a un hotel y a un club privado con una influyente membresía. ¿Conflicto de Intereses? Claro está. ¿Podremos resistir más de lo mismo en el próximo gobierno? Definitivamente no.
¿Continuará el paralelismo corrupción/impunidad? Si el día a día de la organización canalera puede ser productivo, copiemos el esquema para el resto de las instituciones del país. Háblenos de esto aspirantes, sean concretos y comprometidos con lo que prometerán en campaña. Lo contrario acarreará costos políticos. El partido que llegue al poder y no cumpla, contará con larga sequía hacia futuro.