“El difícil arte de hacer posible lo necesario”
Estoy convencido de que lo público y la forma de desenlazar los diferendos, requiere de la capacidad de deponer intereses individuales, identificar fórmulas de avenimiento y construirle viabilidad política a una salida que edifique y no debilite, que unifique equipos y no escinda por personalismos.
Hace poco más de diez días, un grupo destacado de fundadores del PRD, promovió un acto por la unidad, que fue acogido por la dirección superior y las bases del colectivo. La actividad pública, fue apenas el inicio de un proceso complejo y arduo, pero fundamental, estratégico, para la sobrevivencia de un Partido como el nuestro, que recoge la acumulación del Torrijismo y las luchas históricas de nuestro pueblo por lograr estadios superiores de desarrollo integral con equidad y sin exclusiones.
El PRD es sin lugar a dudas el instrumento más idóneo y mejor instalado que tiene nuestro pueblo para la construcción progresiva de una mejor sociedad, de esa sociedad ideal a la que todos aspiramos, ampliando las oportunidades para la gente: una sociedad materialmente más equitativa, políticamente más democrática y socialmente más justa.
Siempre he pensado que la Política, con mayúsculas, no la micro política, no aquella insustancial de la politiquería y el clientelismo oportunista, es el actor principal de la transformación social. Esa transformación, ese proceso evolutivo requiere una direccionalidad, para caminar en la correcta dirección histórica y esa dirección, ese rumbo lo traza la ideología y nuestros principios y valores: libertad, igualdad, pluralismo, justicia social y solidaridad.
En consecuencia, la construcción de la Unidad, pasa necesariamente por la recuperación de nuestra identidad política en el seno de la sociedad, en las comunidades a las que servimos. La unidad no puede reducirse a la retórica, ni podemos pensar que la unidad se fragua con el simple cambio de figuras.
La unidad debe sustentarse en el fortalecimiento institucional del PRD; la unidad debe fraguarse con el cemento de la confianza y los objetivos compartidos; la unidad requiere no las movidas personales del "quítate tú para ponerme yo", ni salidas teatrales sorpresivas, sino un verdadero Cambio de Actitud.
La unidad necesita que preparemos, formemos y entrenemos a los cuadros del relevo, a los nuevos líderes del siglo XXI, a quienes nos acompañen a impulsar la evolución transformadora que espera el pueblo, en procura de un nuevo orden Social Democrático y humanista.
La unidad debe permitirnos amalgamar el liderazgo colectivo, disciplinado y organizado que resuelva el atraso de la teoría que sustenta el diseño de sistemas sociales. Esto implica el diseño de las reglas del sistema social en que queremos vivir; el diseño del proyecto de gobierno para un período determinado que sea coherente con el programa ético - político de largo plazo para la transformación de la realidad siguiendo el rumbo establecido y la dirección y orientación de la conducción del juego social cada día, evaluando y corrigiendo por resultados.
Siendo esto así, debemos cumplir toda una serie de tareas que impulsen la construcción de la unidad concreta, que eviten las desviaciones oportunistas y que logre que la agenda de unidad, la agenda ideológico - programática, esté siempre por encima de las agendas individuales y personales.
*El autor es Ex Ministro de Estado y Vicepresidente del PRD.