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El dilema de invertir o no en nuestro mayor negocio


EL GRUPO de detractores al proyecto de ampliación del Canal sugiere en su Informe al país titulado "Acerca de Nuestro Canal y Nuestro Megapuerto" algunos usos alternativos del excedente canalero, entre los cuales detallan una serie de obras de inversión social para el sector educación, lo que me permite en mi humilde calidad de educadora anotar algunas consideraciones.
La construcción de 1,000 escuelas primarias en diez años; 200 colegios de educación media; financiar los sueldos de 6,000 maestros y 7,000 profesores son algunas de las inversiones propuestas por el equipo de profesionales liderado por el expresidente de la República, Jorge Illueca junto al ex sub-administrador del Canal, Fernando Manfredo; Julio Manduley; George Richa y Enrique Illueca a ejecutar con recursos del Canal.
La intención es buena, sin embargo, ellos consideran realizar estas obras en base a los $3.226,5 millones que figuran como monto total de inversiones para la construcción del tercer juego de esclusas según aparece publicado en el Resumen Ejecutivo del Plan Maestro del Canal de Panamá.
Si ya la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha aclarado y reiterado públicamente que el financiamiento del proyecto de ampliación se sustentaría en un aumento progresivo de peajes a los clientes de la vía interoceánica, entonces, me pregunto ¿Existe actualmente la cifra antes mencionada? Porque si así fuese no habría necesidad de salir a buscar esa plata para construir las nuevas esclusas.
¿Cómo podríamos justificar a los usuarios del Canal un aumento en los peajes si no les garantizamos que esa alza redundará en un servicio mejor al hoy brindado? Mal podemos encarecer nuestro servicio si éste no ofrece algún atractivo adicional a nuestros clientes.
Volviendo a los usos alternativos del excedente canalero, me parece que antes de pensar en construir más escuelas deberíamos poner atención a la infraestructura que ya tenemos y cómo la hacemos sostenible.
Como educadora laboro en el Colegio Elena Chávez de Pinate, un plantel de educación media completa y el primero en Bachiller en Ciencias en el corregimiento de Juan Díaz.
A la fecha, este colegio mantiene inactivos sus laboratorios de física, química, biología e informática porque no se han nombrado los docentes correspondientes.
A esta situación se le suman problemas recurrentes como deficiencias en el sistema eléctrico, desbordamientos de aguas negras en los baños; aires acondicionados dañados por falta de mantenimiento y hasta cierres temporales del plantel por brotes del mosquito Aedes aegypti.
Todo esto es apenas una brusquita comparado con el rosario de problemas que todos los panameños sabemos aquejan a muchos planteles educativos en el país.
Por todo lo anterior, estoy segura que la respuesta no está en dar más y más recursos, sino de saberlos administrar y esa tarea corresponde a los gobiernos de turno.
En todo caso, creo que la lista de inversiones sociales sugerida en el Informe al País bien pudiera ser recomendada al Gobierno para efectos de futuras planificaciones, pero no podemos gastarnos una plata que no sabemos si existe.
Tenemos el negocio, pensemos primero en expandirlo, mantenerlo competitivo, rentable y entonces, veremos los resultados en nuestro país.
La autora es profesora de Filosofía e Historia.

101 años de Panamá América

 
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