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El dilema de salud


En 1977 llegó a Panamá una comisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el fin de calificar la calidad de los hospitales de Centroamérica y Panamá. Visitaron el Complejo Hospitalario Metropolitano (Caja de Seguro Social) en proceso de estructuración, y el Hospital Santo Tomás (MINS). El resultado de la investigación fue que ninguno de los dos llenaban los requisitos mínimos para obtener una calificación como hospitales. Este sorprendente hecho pasó desapercibido por las autoridades del sector salud de esa época. Durante la gestión gubernamental pasada, se aprobó la Ley Consalud, que permite la contratación de médicos y auxiliares dentro del sector privado de los servicios que requiere un hospital y bajo el mando de un Consejo de Gestión representativo de la sociedad. El Hospital San Miguel Arcángel es el primer modelo de esta Ley.
La Caja de Seguro Social (CSS) ha aprobado la compra de dos hospitales y el gobierno remodela el obsoleto Hospital Santo Tomás. Estas acciones obedecen a la demanda del servicio de hospitalización, la cual seguirá aumentando si no se corrigen las razones de ésta. Recientemente dos altos ex funcionarios públicos de salud, en programas de televisión, han sustentado la tesis de que mejorando la eficiencia de la administración de un hospital, se resuelve el problema de atención médica. Esto sería lo mismo que admitir que se va a resolver el problema de la delincuencia en nuestra sociedad mejorando la eficiencia de la administración de las cárceles.
El estado de salud de una persona es materia compleja. El manejo de la enfermedad a través de un sistema de atención es uno de los componentes del problema salud, donde participa con igual énfasis el concepto de la prevención de la enfermedad a través de programas concretos tanto a nivel masivo como individual y diagnóstico precoz de la enfermedad, que permitirá un tratamiento temprano y será, por ende, el nuevo muro de contención que disminuirá la demanda de hospitalización.
En 1972, la CSS inició un programa de sectorización de la globalización en relación con sus policlínicas y la asignación de un número determinado de asegurados a estar bajo el cuidado de un médico de cabecera que aplicaría a las personas a su cargo programas de prevención y diagnóstico temprano con la ayuda de los especialistas. El programa se empezó a ejecutar a nivel de tres policlínicas, pero al no ser declarado como política de la Caja, tuvo una muerte temprana. En 1983, la sociedad de medicina general elaboró la propuesta de un sistema de educación médica integral (SAMI) que ampliaba el concepto del programa de 1972, que también quedó engavetado. Existe ahora una propuesta más elaborada, pero también basado en la filosofía de un médico de cabecera responsable de la salud de un número determinado de derecho-habientes de la CSS. Este nuevo modelo de atención incluye nuevos organigramas administrativos y niveles de atención hospitalaria. El programa no inicia porque aunque hay acuerdos sobre la atención médica ambulatoria, los estamentos administrativos de los servicios auxiliares (laboratorio, enfermeras, etc.) no se ponen de acuerdo. El sector administrativo luchando por hegemonía burocrática impide la puesta en marcha de una atención humanista.
El Director de la CSS, instruyó a los directores médicos que iniciaran en la Policlínica de San Miguelito, el programa en enero del 2002. Los médicos generales estubieron de acuerdo. En el fondo existe el problema que al sector burocrático de los departamentos de "prestaciones médicas" no le conviene un sistema en donde la comunidad no tiene que madrugar para obtener una cita médica, disminuyendo así el tener la potestad de decidir quien recibe atención médica. Por otra parte, algunos especialistas médicos aducen que un grupo de médicos generales bien entrenados y con programas de docencia continuada, puede constituir una competencia importante.
En el diálogo nacional, en cuanto al programa de enfermedad y maternidad, se ha discutido un modelo de atención sobre la base de estructuras físicas, pero no de la relación íntima que debe existir entre un médico y su paciente. La base de esto todavía se conceptúa como la relación de una necesidad con una conciencia. La necesidad la tiene el doliente y la conciencia el tratante (médico).
El gran problema de la prestación de salud es su sistema de atención ambulatoria. No permite diagnóstico temprano, no da cabida a prevención de la enfermedad a nivel individual, es un programa muy caro, amén de crear una alta demanda de hospitalización. Buscar solamente solución para un buen servicio hospitalario es pretender construir una casa comenzando por el techo.
La demanda creciente de hospitalización es el testimonio de una atención médica sin programa de prevención. Se sigue irrespetando a la comunidad panameña, tanto en la CSS como en el Ministerio de Salud, que tiene un derecho por Constitución, y en la Caja por pagarlo, el que se le brinde atención médica adecuada. Se le obliga a madrugar para ver si obtiene una cita con un médico que le puede dispensar escasos minutos de su atención.
En la CSS, hasta octubre de 2001, habían 1,156 médicos generales y 773 especialistas, suficientes para un programa de atención ambulatorio con las características propuestas durante 30 años. Desde hace 30 años en el Seguro Social se han gastado tiempo, recursos humanos y económicos, elaborando propuestas; todas fundamentadas en un sistema de médico de cabecera, asistidos por las diferentes especialidades. Si los médicos que prestan el servicio están de acuerdo en cambiar el sistema de atención primaria y han propuesto repetidamente un sistema que mejora y dignifica la calidad de la atención médica...
¿Por qué mantienen oídos sordos las autoridades?

101 años de Panamá América

 
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