El dilema presidencial
Se ha venido hablando desde el inicio de la carrera para el logro de dos asientos en nuestra Corte Suprema de Justicia, que el Presidente de la República tenía ya a dos ungidos para ocupar dichos cargos. Pese a que él lo ha negado, el rumor se mantiene en pie.
La comisión encargada de entrevistar a los aspirantes a dichos cargos para apreciar la legitimidad de los interesados, tanto en su idoneidad profesional como en su integridad moral, ha recibido objeciones debidamente sustentadas por quienes las formularon que deben ser tomadas en cuenta por el mandatario a la hora de nombrar y calibrarlas seriamente. Su decisión será trascendental.
Si los nombramientos recaen sobre personas consideradas ungidas o no ungidas de las que han sido objetadas con pruebas y sustentaciones creíbles y confiables, la esperanza de todo un pueblo y el alto grado de la actual popularidad del señor presidente se derrumbarán aparatosamente como castillos de arena. Tal es su dilema.