El discurso de un método
En los últimos años, a través de mis crónicas en El Panamá América y en distintos foros, he puesto de manifiesto una justa preocupación por el estado de nuestras instituciones y por el nivel peligroso que ha alcanzado la corrupción. Las informaciones, aunque difíciles de conocer, no disponían a la indulgencia y más bien inclinaban a pensar que el deber ciudadano era el de expresar la crítica, exigir la transparencia, demandar la rendición de cuentas e intensificar la vigilancia.
El 1 de septiembre ocurrió la transmisión constitucional del poder, entendido éste como tener la fuerza, la facultad de hacer. Pocas veces como ese día se comprobó lo acertado de la definición que hizo del poder Edgar Faure: "El Poder es cuando se tiene". Faure no puede ser tachado de frívolo ni de ignorante. Era miembro de la Academia Francesa, de ese areópago de los grandes de las letras, de las ciencias y de la vida cultural francesa.
En su discurso de inauguración del gobierno que presidirá en los próximos cinco años, Martín Torrijos se dirigió a un pueblo que tenía muchos meses de vivir en la espera de ese día. El 1 de septiembre el poder cambió de mano y ahora lo ejerce un panameño raizal que fue electo por una cantidad sin precedentes de votos y que, sin embargo, nos dijo que no considera que el poder es un atributo propio.
A pesar de la gravedad del momento, la expresión del nuevo presidente fue de sencillez, de humanidad y de simpatía. Nos aseguró que para estar personal o íntimamente satisfecho él espera que al final de su mandato la mayoría de los panameños tengan casa, comida, salud, seguridad y dignidad. La única autosatisfacción que se permitió expresar fue la de ser hijo de un padre y de una madre que lo llenan de orgullo. Invocó con humildad el privilegio de ser el primer presidente elegido después de completarse la integración en nuestro territorio "y ese privilegio -recalcó el mandatario- quiero compartirlo con un hombre que nunca ha dejado de estar en nuestros pensamientos. Un hombre que es parte esencial de nuestra patria. Un hombre que nos enseñó que con dignidad y valentía era posible alcanzar la independencia y la soberanía": Omar Torrijos Herrera.
A la resonancia nacional de las palabras del presidente, estimo que es de justicia agregar las que pronuncié en nombre del gobierno nacional el 2 de agosto de 1981 en la cima del Cerro Ancón cuando dije, interpretando el sentir de varias generaciones, que "Omar Torrijos Herrera entró a la que fuera Zona del Canal para liquidar el enclave colonial mediante el proceso descolonizador que él diseñó en los Tratados del Canal de 1977. Los Tratados Torrijos-Carter garantizan a las presentes y futuras generaciones la erradicación de la Quinta frontera, la consolidación de la soberanía y la restauración de la integridad territorial. Este hecho histórico, que sitúa al General Torrijos como el político panameño más destacado del siglo XX, le ha abierto ancha avenida no sólo para entrar más allá del umbral de la historia, sino también para ingresar airosamente en los predios de la posteridad."
He enunciado algunos de los signos que tuvimos el 1 de septiembre de que el poder no sólo cambió de mano formalmente; que es la mentalidad, la inspiración, la índole del nuevo Presidente lo que nos permite creer que tendremos un buen gobierno, un gobierno diferente. Podría decirse que no hay panameña o panameño alguno que tuviera ojos mejores para mirar la patria que el nuevo mandatario.
Martín Torrijos nos dio señales de que siente sus nuevas responsabilidades como una ética que es suficientemente sólida para no tener que recurrir a ningún tipo de exceso ni en el orden emocional ni en el orden intelectual. Es el tipo de ética que en mi crónica sobre "El Centenario de la República" me aventuré a tratar de describir en esta misma página de Opinión como "la ética del porvenir, una ética de lo que está aún por hacerse, una ética de lo que debemos hacer".
Creo que Martín Torrijos no pudo escoger mejor método para dirigirse por primera vez a la nación panameña en su calidad de Presidente de la República. Se refirió a asuntos cuya importancia son nacionalmente sentidas. Hizo una sincera descripción de las dificultades que le aguardan tanto a él como a todos los panameños y panameñas. Comunicó directamente al pueblo el marco de las tareas que abordará con prioridad. Hizo al pueblo panameño la gentileza de no ser extenso. Hubo en su discurso un núcleo compuesto por una voluntad de ser comprendido a través de la verdad. Muchos otros signos pueden identificarse en un discurso que está en sintonía con el espíritu nacional.
Sin rodeos y sin estridencias, el nuevo Presidente, tan pronto se reunió el Consejo de Gabinete, hizo realidad su promesa de derogar, como en efecto hizo en su totalidad, el decreto que reglamentaba y hacía nugatoria la Ley No. 6 de 22 de enero de 2002 que dictó normas para la transparencia en la gestión pública y estableció la acción del Hábeas Data. Pasó así de las palabras a los hechos, en coincidencia con el propósito de combatir la corrupción.
Sobre la vía interoceánica debo destacar, para no caer en un ejercicio que podría parecer interpretativo sólo, al siguiente párrafo del discurso presidencial: "No existe la menor duda de que Panamá ha cumplido con su responsabilidad de manejar el Canal con eficiencia y seguridad. Los temores sobre nuestra capacidad para administrar bien la vía interoceánica han quedado disipados. Ahora, bajo la administración panameña, nos corresponde convertir al Canal en el eje del desarrollo nacional."
Es de notar que el Administrador de la ACP, Ing. Alberto Alemán Zubieta, en unas declaraciones hechas al diario "El Siglo" el 3 de septiembre, sostiene que al finalizarse los próximos meses los estudios sobre la ampliación del Canal, "deben ser revisados por la directiva de la ACP, y entonces después deben ser presentados al Presidente de la República y el Consejo de Gabinete y de ahí tendrá que pasar a la Asamblea Legislativa, para ir a un referéndum nacional...". Salta a la vista que Alemán Zubieta excluye del acceso o del examen de tales estudios a profesionales entendidos en la materia.
Es evidente que la posición del Presidente Torrijos se distancia de la expresada por Alemán Zubieta cuando dijo en su discurso inaugural, en forma que no deja dudas: "Con ese mismo sentido de responsabilidad que hemos demostrado, examinaremos las perspectivas de la ampliación de la vía, y las daremos a conocer a la ciudadanía".
"Que quede claro: una decisión de esa magnitud sólo la puede tomar el pueblo panameño y yo empeño mi palabra en garantizar una amplia discusión y un referéndum nacional transparente."
En la vertiente de la opinión pública le atribuyo señalada trascendencia a los comentarios que hace al discurso del Presidente Torrijos, en su crónica semanal del sábado 4 de septiembre, el Dr. Carlos Iván Zúñiga G., ex Rector de la Universidad de Panamá y Presidente de la Comisión Presidencial Anticorrupción integrada durante la administración Moscoso, quien estima que "el discurso de Torrijos esboza una política de probidad como eje central de su gobierno".
A juicio del Dr. Zúñiga, es positivo que la sociedad, más serena y práctica que los dirigentes de la oposición, "ha registrado de modo indeleble el propósito moralizador enunciado por Torrijos. Lo que significa que ese propósito no debe ser de la exclusiva competencia gubernamental". Ubicados en un plano constructivo, el país debe celebrar que la idea expresada por el Dr. Zúñiga, en el sentido de que la sociedad incorpore a la lucha contra la corrupción sus propios programas de adecentamiento, fue anticipada en su discurso inaugural por el Presidente Torrijos cuando expresó que en su lucha contra la corrupción "el gobierno pondrá todo su empeño, pero esta lucha será en vano si no contamos con el apoyo de todas las fuerzas morales y patrióticas que existen en el país. La vamos a ganar sólo si logramos un compromiso nacional de los partidos políticos y de la sociedad en su conjunto".
Es obvio que está en pie la propuesta del Presidente Martín Torrijos de lograr un compromiso nacional de los partidos políticos y de la sociedad en su conjunto, en una lucha frontal contra la corrupción.
El 1 de septiembre ocurrió la transmisión constitucional del poder, entendido éste como tener la fuerza, la facultad de hacer. Pocas veces como ese día se comprobó lo acertado de la definición que hizo del poder Edgar Faure: "El Poder es cuando se tiene". Faure no puede ser tachado de frívolo ni de ignorante. Era miembro de la Academia Francesa, de ese areópago de los grandes de las letras, de las ciencias y de la vida cultural francesa.
En su discurso de inauguración del gobierno que presidirá en los próximos cinco años, Martín Torrijos se dirigió a un pueblo que tenía muchos meses de vivir en la espera de ese día. El 1 de septiembre el poder cambió de mano y ahora lo ejerce un panameño raizal que fue electo por una cantidad sin precedentes de votos y que, sin embargo, nos dijo que no considera que el poder es un atributo propio.
A pesar de la gravedad del momento, la expresión del nuevo presidente fue de sencillez, de humanidad y de simpatía. Nos aseguró que para estar personal o íntimamente satisfecho él espera que al final de su mandato la mayoría de los panameños tengan casa, comida, salud, seguridad y dignidad. La única autosatisfacción que se permitió expresar fue la de ser hijo de un padre y de una madre que lo llenan de orgullo. Invocó con humildad el privilegio de ser el primer presidente elegido después de completarse la integración en nuestro territorio "y ese privilegio -recalcó el mandatario- quiero compartirlo con un hombre que nunca ha dejado de estar en nuestros pensamientos. Un hombre que es parte esencial de nuestra patria. Un hombre que nos enseñó que con dignidad y valentía era posible alcanzar la independencia y la soberanía": Omar Torrijos Herrera.
A la resonancia nacional de las palabras del presidente, estimo que es de justicia agregar las que pronuncié en nombre del gobierno nacional el 2 de agosto de 1981 en la cima del Cerro Ancón cuando dije, interpretando el sentir de varias generaciones, que "Omar Torrijos Herrera entró a la que fuera Zona del Canal para liquidar el enclave colonial mediante el proceso descolonizador que él diseñó en los Tratados del Canal de 1977. Los Tratados Torrijos-Carter garantizan a las presentes y futuras generaciones la erradicación de la Quinta frontera, la consolidación de la soberanía y la restauración de la integridad territorial. Este hecho histórico, que sitúa al General Torrijos como el político panameño más destacado del siglo XX, le ha abierto ancha avenida no sólo para entrar más allá del umbral de la historia, sino también para ingresar airosamente en los predios de la posteridad."
He enunciado algunos de los signos que tuvimos el 1 de septiembre de que el poder no sólo cambió de mano formalmente; que es la mentalidad, la inspiración, la índole del nuevo Presidente lo que nos permite creer que tendremos un buen gobierno, un gobierno diferente. Podría decirse que no hay panameña o panameño alguno que tuviera ojos mejores para mirar la patria que el nuevo mandatario.
Martín Torrijos nos dio señales de que siente sus nuevas responsabilidades como una ética que es suficientemente sólida para no tener que recurrir a ningún tipo de exceso ni en el orden emocional ni en el orden intelectual. Es el tipo de ética que en mi crónica sobre "El Centenario de la República" me aventuré a tratar de describir en esta misma página de Opinión como "la ética del porvenir, una ética de lo que está aún por hacerse, una ética de lo que debemos hacer".
Creo que Martín Torrijos no pudo escoger mejor método para dirigirse por primera vez a la nación panameña en su calidad de Presidente de la República. Se refirió a asuntos cuya importancia son nacionalmente sentidas. Hizo una sincera descripción de las dificultades que le aguardan tanto a él como a todos los panameños y panameñas. Comunicó directamente al pueblo el marco de las tareas que abordará con prioridad. Hizo al pueblo panameño la gentileza de no ser extenso. Hubo en su discurso un núcleo compuesto por una voluntad de ser comprendido a través de la verdad. Muchos otros signos pueden identificarse en un discurso que está en sintonía con el espíritu nacional.
Sin rodeos y sin estridencias, el nuevo Presidente, tan pronto se reunió el Consejo de Gabinete, hizo realidad su promesa de derogar, como en efecto hizo en su totalidad, el decreto que reglamentaba y hacía nugatoria la Ley No. 6 de 22 de enero de 2002 que dictó normas para la transparencia en la gestión pública y estableció la acción del Hábeas Data. Pasó así de las palabras a los hechos, en coincidencia con el propósito de combatir la corrupción.
Sobre la vía interoceánica debo destacar, para no caer en un ejercicio que podría parecer interpretativo sólo, al siguiente párrafo del discurso presidencial: "No existe la menor duda de que Panamá ha cumplido con su responsabilidad de manejar el Canal con eficiencia y seguridad. Los temores sobre nuestra capacidad para administrar bien la vía interoceánica han quedado disipados. Ahora, bajo la administración panameña, nos corresponde convertir al Canal en el eje del desarrollo nacional."
Es de notar que el Administrador de la ACP, Ing. Alberto Alemán Zubieta, en unas declaraciones hechas al diario "El Siglo" el 3 de septiembre, sostiene que al finalizarse los próximos meses los estudios sobre la ampliación del Canal, "deben ser revisados por la directiva de la ACP, y entonces después deben ser presentados al Presidente de la República y el Consejo de Gabinete y de ahí tendrá que pasar a la Asamblea Legislativa, para ir a un referéndum nacional...". Salta a la vista que Alemán Zubieta excluye del acceso o del examen de tales estudios a profesionales entendidos en la materia.
Es evidente que la posición del Presidente Torrijos se distancia de la expresada por Alemán Zubieta cuando dijo en su discurso inaugural, en forma que no deja dudas: "Con ese mismo sentido de responsabilidad que hemos demostrado, examinaremos las perspectivas de la ampliación de la vía, y las daremos a conocer a la ciudadanía".
"Que quede claro: una decisión de esa magnitud sólo la puede tomar el pueblo panameño y yo empeño mi palabra en garantizar una amplia discusión y un referéndum nacional transparente."
En la vertiente de la opinión pública le atribuyo señalada trascendencia a los comentarios que hace al discurso del Presidente Torrijos, en su crónica semanal del sábado 4 de septiembre, el Dr. Carlos Iván Zúñiga G., ex Rector de la Universidad de Panamá y Presidente de la Comisión Presidencial Anticorrupción integrada durante la administración Moscoso, quien estima que "el discurso de Torrijos esboza una política de probidad como eje central de su gobierno".
A juicio del Dr. Zúñiga, es positivo que la sociedad, más serena y práctica que los dirigentes de la oposición, "ha registrado de modo indeleble el propósito moralizador enunciado por Torrijos. Lo que significa que ese propósito no debe ser de la exclusiva competencia gubernamental". Ubicados en un plano constructivo, el país debe celebrar que la idea expresada por el Dr. Zúñiga, en el sentido de que la sociedad incorpore a la lucha contra la corrupción sus propios programas de adecentamiento, fue anticipada en su discurso inaugural por el Presidente Torrijos cuando expresó que en su lucha contra la corrupción "el gobierno pondrá todo su empeño, pero esta lucha será en vano si no contamos con el apoyo de todas las fuerzas morales y patrióticas que existen en el país. La vamos a ganar sólo si logramos un compromiso nacional de los partidos políticos y de la sociedad en su conjunto".
Es obvio que está en pie la propuesta del Presidente Martín Torrijos de lograr un compromiso nacional de los partidos políticos y de la sociedad en su conjunto, en una lucha frontal contra la corrupción.