default

El dólar débil


Pensar que no nos afecta porque aquí usamos el dólar, es ignorancia. Mientras menor sea su valor con otras monedas fuertes, peor nos estará yendo. Una primera reacción podría ser no comprar, digamos, artículos europeos y japoneses, porque tenemos que pagar más dólares por ellos. Optaremos, quizás, por productos americanos, coreanos y chinos. ¿Nos conviene como consumidores? ¿Estará alguien manipulando el mercado para crear ese efecto? El crónico desequilibrio comercial de EE.UU. no nos permite descartarlo.

Ello afecta también los servicios extranjeros, que se encarecen, como cuando viajamos y nos asombramos que un dólar no sirve ni para comprar una botellita de agua, ni un periódico en un quiosco madrileño. No es fácil para los panameños ver al otrora privilegiado dólar rechazado por taxistas y dueños de tiendas en el extranjero como moneda indeseable. ¿No tiene tarjeta de crédito? Preguntan. El encarecimiento del petróleo tiene también en la debilidad del dólar una de sus causas, desde que los productores e intermediarios advierten que reciben por barril una moneda devaluada. Lógico es que terminen cobrando más.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América