El dolor de crecer
Las principales arterias viales de la ciudad de Panamá vienen sufriendo desde hace meses, tal vez años, un proceso de congestión irrefrenable. Decenas de miles de vehículos ingresan al parque automotor sin que las autoridades del Estado responsables por la planificación urbana, se decidieran a enfrentar la realidad costosa, pero necesaria, de ampliar nuestras calles y avenidas.
Hoy, como producto de la acumulación de tareas pendientes sin realizar, y al acometer al unísono un gran número de ellas -nuevamente como resultado de la ausencia de planificación adecuada- todos nos quejamos por los interminables "tranques" a toda hora.
Es el dolor que causa crecer en desorden. Es probable que cuando la ampliación de la Avenida Balboa, conocida con el pomposo nombre de "Cinta Costera y Nueva Vialidad", y los pasos elevados en ejecución estén terminados en el año 2009, hayan entrado a las calles otras decenas de miles de vehículos que harán que las obras parezcan inútiles. La tragedia de este crecimiento incoherente es que, en lugar de bueno, es horriblemente doloroso.