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El drama de las inundaciones


Con la llegada de la estación lluviosa, como en años anteriores, han vuelto las inundaciones y las calles se han convertido en verdaderos ríos. Esto afecta a los negocios y las residencias, así como la circulación vial, ya que causa tranques y accidentes. Las calles se ensucian de lodo, las aceras se deterioran y los deslizamientos producen daños materiales, familias damnificadas y hasta muertes. Esta situación hace crisis cuando llueve por mucho tiempo con mucha intensidad y coincide con la marea alta. Son tres las causas de este problema, que se agrava día a día:
Con la construcción de nuevas urbanizaciones y edificios, se pavimentan miles de metros cuadrados todos los años, lo que disminuye sustancialmente las áreas de tierra natural, que son las que absorben gran parte del agua lluvia. Esto se agrava cuando se hacen grandes rellenos, que cambian la topografía del terreno y afectan su drenaje natural. Está comprobado que cada vez que aumenta la pavimentación en la ciudad, aumenta en igual proporción el volumen de la escorrentía de las aguas superficiales.El alcantarillado pluvial existente es anticuado y deficiente, y no tiene la capacidad de eliminar el agua a tiempo, por lo que se desborda e inunda rápidamente las calles y áreas residenciales de zonas bajas, principalmente cerca de ríos y quebradas.Los ríos que drenan la ciudad hacia el mar están llenos de basura y desechos, y no pueden conducir las aguas a tiempo, lo que causa que el agua se estanque o que los ríos se salgan de sus cauces.
Una forma de aliviar este problema es con mantenimiento preventivo, mediante un programa de limpieza permanente de los drenajes pluviales. Le corresponde al Ministerio de Obras Públicas, junto con los municipios, mantener limpios los tragantes, las tuberías del alcantarillado pluvial, los ríos y las quebradas de la ciudad. Esta medida ayuda, pero no resolvería el problema en su totalidad. Además, se deben proteger los causes naturales, rehabilitar y mantener en buenas condiciones el alcantarillado existente y programar la construcción de un sistema complementario para reforzar y ampliar la capacidad del sistema actual.
Hasta ahora, el desarrollo urbano de la ciudad de Panamá ha respondido más a la especulación sobre el valor de la tierra, que va en constante aumento, que a un plan que contemple la ampliación de los drenajes pluviales en función del crecimiento de la urbe, con sus frecuentes cambios de densidad y de usos del suelo. No ha existido un verdadero plan regulador, con su respectiva zonificación de la ciudad. Por lo tanto, el desarrollo urbano se ha producido en mosaicos, sin que exista un plan maestro de marco de referencia, que prevea la necesidad de ampliar los drenajes pluviales para que vayan a la par del desarrollo acelerado de la ciudad.
La gravedad y la magnitud de los daños que ocasionan las inundaciones todos los años exigen algo más que una solución superficial. Es necesario evaluar las necesidades de drenaje en cada una de las 7 cuencas que conforman la ciudad, desde los ríos Curundú y Matasnillo, hasta los ríos Juan Díaz y Tocumen, para proteger a los ciudadanos de las crecidas e inundaciones. El problema exige un planeamiento a largo plazo, amplio y acorde con el desarrollo actual de la ciudad, que incluya:
Un plan de ampliación de la capacidad del sistema de drenaje, con prioridad en las áreas críticas. Un plano regulador y una autoridad que lo haga cumplir. Una norma que obligue a las nuevas urbanizaciones a dejar mas áreas verdes. Impulsar una campaña educativa permanente, para educar al público a que no bote basura en los ríos y las áreas públicas.
Si no se hace un plan integral, y se continúa con remiendos y acciones de urgencia, sólo se prolongará la situación que vivimos todos los inviernos en la ciudad de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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