El educador consagrado
Las generalizaciones son odiosas, porque son siempre muy injustas. En el caso de la sociedad panameña con mucha frecuencia se escuchan juicios del tipo "los políticos son...", "los educadores son...", "los periodistas son..." y nunca se dice nada bueno.
Si esas expresiones fuesen ciertas, habría que llegar a la conclusión de que esta es una sociedad fracasada y la verdad es que no lo es. Más bien, es una sociedad que tiene problemas, y son problemas porque pueden resolverse. No los puede resolver una persona, ni tampoco un gobierno. Son problemas que la sociedad en su conjunto, en su esfuerzo colectivo, consciente y coordinado, puede y debe resolver.
Además, necesitará tiempo para hacerlo, pues la educación, la justicia y la democracia no se construyen de un día para otro, ni de un año para otro, sino a través del esfuerzo sostenido de varias generaciones.
Razón tienen, pues, los educadores consagrados, porque es indudable que sí los hay en nuestro medio, cuando se quejan de la injusticia que se les hace cuando, por razón de las actuaciones de la dirigencia magisterial y sus constantes amenazas de paro, se les critica por su falta de vocación y pobre desempeño.
Nuestros lectores deben estar convencidos de que a la crítica esgrimida no la motiva la idea de que todos los educadores son así. El blanco de nuestra crítica se refiere a los pobres atributos que ha mostrado el liderazgo público del sector docente, pues es sabido que el educador no solo enseña lo que dice, sino también lo que hace.
Si los gremios magisteriales rehúsan comprometerse con una educación de calidad, y rechazan las evaluaciones de desempeño, el monitoreo del cumplimiento del horario de trabajo, y otros instrumentos que son parte de una educación moderna, y exigen que el acuerdo con el gobierno solo verse sobre aumentos salariales, entonces estarán enviando, sean conscientes de ello, o no, un mensaje negativo a nuestras generaciones más jóvenes, y a la sociedad en su conjunto, en el sentido de que es legítimo exigir más dinero sin comprometerse a elevar la calidad de los servicios.
El educador consagrado debe luchar porque la dirigencia magisterial sea representativa del educador noble y profesional y su actuación refleje en todo momento un compromiso con la excelencia en la educación.
En horas de la tarde de ayer, Juan Carlos Varela emitió su voto en el Colegio José Daniel Crespo de la ciudad de Chitré, provincia de Herrera, acompañado por los convencionales que lo apoyaron.
La contienda interna del partido se desarrolló de forma positiva, indicó.
En cuanto al sistema utilizado para la elección, dijo que los panameñistas han ido a muchas contiendas y han luchado mucho por la democracia en el país, por lo que están preparados para cualquier dificultad.
Sostuvo que este ha sido un proceso largo, y que los convencionales están cumpliendo con el deber que le dieron las bases.
Anunció que en Santiago ratificarán los resultados.
Varela se mostraba confiando por el amplio respaldo de los convencionales.
Por ootro lado, en Los Santos, fue electo con 66 votos; mientras que Marco Ameglio, 21.
Un ambiente tranquilo fue lo que se vivió ayer en las elecciones del Partido Panameñista en la ciudad de Penonomé, pero hubo grados de tensión entre los presentes cuando inició el conteo de votos .
Al lugar llegó el dirigente Harmodio Arias, quien señaló que a pesar que no estaba de acuerdo con dividir la convención en dos días, el Partido Panameñista se ha visto fortalecido porque una gran cantidad de convencionales fue a votar demostrando una fiesta democrática.
"Yo estoy seguro que en Santiago vamos a tener una gran convención, un nuevo presidente del partido y vamos a salir todos fortalecidos e iniciar el trabajo muy duro que tenemos para poder lograr ganar la presidencia de la República en el año 2009", dijo.
A eso de las seis de la tarde se decretó triunfadora la nómina de Juan Carlos Varela, en la escuela Simeón Conté de Penonomé, en donde solo faltó el voto de Eduardo de Bello, quien corría como segundo vicepresidente para la Junta Directiva Nacional por parte de la nómina de Marcos Ameglio.
En Coclé hay unos 74 convencionales y siete miembros del partido que forman parte del directorio nacional.
De los 74 convencionales, 43 decidieron darle el voto a Juan Carlos Varela.
Juan Carlos imperó como presidente del Partido Panameñista con cerca del 50% de los votos emitidos, pues de los 123 convencionales que ejercieron su derecho, 60 lo hicieron por él.
Se escogió extraoficialmente a 15 directivos nacionales 14 miembros de comisiones, cinco del tribunal de honor y disciplina y un defensor de los miembros del colectivo político.
Juan Carlos Varela salió victorioso con 131, mientras que Ameglio obtuvo 92 votos y Beteta 6.