El ejemplo Argentino
Hace poco pasé un par de semanas de vacaciones en Buenos Aires, Argentina. Y en esos días, ese país vivió momentos muy importantes de su vida política. El subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, Roger Noriega, declaró que la amistad que el presidente argentino Kirchner había manifestado por el dictador cubano Fidel Castro, había "decepcionado" al gobierno de su país.
Esas declaraciones provocaron la inmediata protesta de Kirchner y del pueblo de Argentina. Kirchner dijo muy alto que ya había pasado el tiempo de que Argentina tomaba su política exterior según los dictados de Washington. No tenían que pedirle permiso a ellos, ni a ningún otro país, para dirigir su política exterior. Esto ocurrió unos días antes de que Kirchner se reuniera con Bush en Monterrey. Y vino la reunión de los presidentes. Hubo una gran sorpresa, pues el presidente Bush no pudo ser más amable con Kirchner.
Resultó tan cordial la reunión de los dos mandatarios, que se olvidaron de mencionar siquiera al viejo dictador cubano. Se sintió que la nueva diplomacia de Bush con respecto a Argentina, tomará rumbos más positivos de los que se esperaban.
De la noche a la mañana todo cambió en el panorama internacional. Roger Noriega se apresuró a declarar que nunca buscó crear un conflicto entre los dos países, y que la reunión entre el presidente Bush y Néstor Kirchner fue "amistosa, muy cordial y muy constructiva".
Por su parte, el presidente Kirchner, al regresar a su país, declaró que de ahora en adelante tomaría "en sus manos" la relación con Estados Unidos. "Kirchner - decía La Nación en primera plana- argumentó los motivos de su decisión en la sensación de confianza que le provocó el encuentro con el hombre más poderoso del mundo, según fuentes de la Cancillería".
Kirchner no tiene todavía un año de haber asumido el poder, pero da la impresión de que el pueblo argentino se muestra muy satisfecho de su labor presidencial. El mandatario ha tomado medidas muy drásticas. Desde el principio, descabezó el poder militar, mandando a la mayoría de los generales a un retiro obediente y silencioso; luego le dio de lleno al poder determinante que había creado el ex presidente Menem en la Corte Suprema de Justicia: hizo renunciar a sus obsecuentes amigos Julio Nazareno y Guillermo López; el otro, Moliné O" Connor no quiso renunciar, y fue destituido por el Senado. Se tiene la certidumbre de que ahora la Corte Suprema sí es un organismo donde se administra justicia con total objetividad e independencia. La señora María Julia Alsogaray, otrora poderosa figura del gobierno de Menem, está presa por peculado; y no ha podido hacer cambiar su difícil situación.
Kirchner ha conseguido lo que muy pocos gobernantes argentinos, democráticos, lograron: gobernar sin oposición. Su administración está dando tales muestras de honradez y eficiencia, que la oposición se ha ido reduciendo hasta casi desaparecer.
¿Y a qué se atribuye el triunfo de Kirchner? Muchas son las razones que se expresan, pero la que se presenta como indiscutible es que, hasta ahora, no ha caído en ninguna de las debilidades a las que son tan susceptibles los hombres y las mujeres que ejercen el poder.
En estos momentos es un modelo de honradez y de decencia: su ejemplo es el que le da el poder unánime que tiene sobre el pueblo argentino, que lo mira atentamente. "El día que caiga en las mismas porquerías de los otros, ese día lo tumbaré del pedestal en el que lo tenemos", decía el agudo crítico político Enrique Pinti en sus aplaudidos comentarios del teatro Maipo.
Sí señores, el ejemplo de honradez y de decencia del presidente Kirchner es lo que ha robustecido su poder. Ojalá que sirva de ejemplo a tantos gobiernos corruptos que pululan desgraciadamente a lo largo de casi todo nuestro continente. Ojalá...
Esas declaraciones provocaron la inmediata protesta de Kirchner y del pueblo de Argentina. Kirchner dijo muy alto que ya había pasado el tiempo de que Argentina tomaba su política exterior según los dictados de Washington. No tenían que pedirle permiso a ellos, ni a ningún otro país, para dirigir su política exterior. Esto ocurrió unos días antes de que Kirchner se reuniera con Bush en Monterrey. Y vino la reunión de los presidentes. Hubo una gran sorpresa, pues el presidente Bush no pudo ser más amable con Kirchner.
Resultó tan cordial la reunión de los dos mandatarios, que se olvidaron de mencionar siquiera al viejo dictador cubano. Se sintió que la nueva diplomacia de Bush con respecto a Argentina, tomará rumbos más positivos de los que se esperaban.
De la noche a la mañana todo cambió en el panorama internacional. Roger Noriega se apresuró a declarar que nunca buscó crear un conflicto entre los dos países, y que la reunión entre el presidente Bush y Néstor Kirchner fue "amistosa, muy cordial y muy constructiva".
Por su parte, el presidente Kirchner, al regresar a su país, declaró que de ahora en adelante tomaría "en sus manos" la relación con Estados Unidos. "Kirchner - decía La Nación en primera plana- argumentó los motivos de su decisión en la sensación de confianza que le provocó el encuentro con el hombre más poderoso del mundo, según fuentes de la Cancillería".
Kirchner no tiene todavía un año de haber asumido el poder, pero da la impresión de que el pueblo argentino se muestra muy satisfecho de su labor presidencial. El mandatario ha tomado medidas muy drásticas. Desde el principio, descabezó el poder militar, mandando a la mayoría de los generales a un retiro obediente y silencioso; luego le dio de lleno al poder determinante que había creado el ex presidente Menem en la Corte Suprema de Justicia: hizo renunciar a sus obsecuentes amigos Julio Nazareno y Guillermo López; el otro, Moliné O" Connor no quiso renunciar, y fue destituido por el Senado. Se tiene la certidumbre de que ahora la Corte Suprema sí es un organismo donde se administra justicia con total objetividad e independencia. La señora María Julia Alsogaray, otrora poderosa figura del gobierno de Menem, está presa por peculado; y no ha podido hacer cambiar su difícil situación.
Kirchner ha conseguido lo que muy pocos gobernantes argentinos, democráticos, lograron: gobernar sin oposición. Su administración está dando tales muestras de honradez y eficiencia, que la oposición se ha ido reduciendo hasta casi desaparecer.
¿Y a qué se atribuye el triunfo de Kirchner? Muchas son las razones que se expresan, pero la que se presenta como indiscutible es que, hasta ahora, no ha caído en ninguna de las debilidades a las que son tan susceptibles los hombres y las mujeres que ejercen el poder.
En estos momentos es un modelo de honradez y de decencia: su ejemplo es el que le da el poder unánime que tiene sobre el pueblo argentino, que lo mira atentamente. "El día que caiga en las mismas porquerías de los otros, ese día lo tumbaré del pedestal en el que lo tenemos", decía el agudo crítico político Enrique Pinti en sus aplaudidos comentarios del teatro Maipo.
Sí señores, el ejemplo de honradez y de decencia del presidente Kirchner es lo que ha robustecido su poder. Ojalá que sirva de ejemplo a tantos gobiernos corruptos que pululan desgraciadamente a lo largo de casi todo nuestro continente. Ojalá...