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El elogio de la intolerancia


Por estos días y en virtud de una fallo de la Corte Suprema de Justicia, el rector de la Universidad de Panamá podría estar avalando un exabrupto terrible contra la libertad de expresión.

Se trata de concretar el que parece ser un viejo anhelo suyo, consistente en suspender o expulsar de su cátedra universitaria a quien Gustavo García de Paredes considera un crítico devastador, el Dr. Miguel Antonio Bernal Villalaz.

Lo que cualquier ciudadano medianamente responsable y pensante esperaría de la primera casa de estudios del país, es que allí se centraran los verdaderos debates sobre el acontecer nacional; por supuesto que para que ello se produjera, se requeriría de un clima de absoluta tolerancia a las ideas adversas, por críticas, duras y hasta irrespetuosas que ellas puedan ser o parecer.

Pero todo parece indicar que ha podido más la sensibilidad epidérmica de quien dirige a su imagen y semejanza la que otrora fuera la casa de Harmodio Arias Madrid y Octavio Méndez Pereira.

Si el rector considera que Miguel Antonio Bernal le ha proferido lesión a su honra, hay instancias judiciales a las que puede acceder, sin necesidad de utilizar como mecanismo de retaliación las instituciones de la Universidad de Panamá.

Ya en una ocasión el entonces defensor del Pueblo, Juan Antonio Tejada Espino, en reunión sostenida con el rector García de Paredes, le hizo ver el tremendo error que sería expulsar o suspender al Dr. Bernal Villalaz, pero tal parece que el fallo de la Corte Suprema de Justicia puede llegar a enceguecer al ofendido rector magnífico.

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