El embajador y el TLC
En un discurso ante la Cámara Americana de Comercio e Industrias de Panamá, del mes pasado, el embajador de Estados Unidos, William Eaton, exteriorizó algunos conceptos que vale la pena reexaminar.
La primera nota es optimista, estamos tan cerca del cierre. En palabras del diplomático: "A pesar de que no fue posible concluir un trato durante las negociaciones en Washington la semana pasada, logramos un gran progreso".
Otro detalle es que Estados Unidos quiere cerrar esto ya. El embajador lo describe así: "Sostuve una alentadora conversación esta mañana con nuestra nueva representante comercial adjunta, la embajadora Susan Schwab, quien encabeza el equipo negociador, y "enfatizó el interés de la Casa Blanca en cerrar este trato".
Por último, se refirió también al tropiezo representado por la diferencia surgida en torno a los controles sanitarios panameños. Dijo que: "Los negociadores estadounidenses nunca han solicitado a sus socios comerciales, incluyendo a los colegas panameños, que disminuyan su calidad o estándares de salud".
Sobre las virtudes de los controles sanitarios de su país, dijo el diplomático: "Tenemos más de siete mil inspectores verificando la seguridad de las carnes y aves producidas en Estados Unidos y que son enviadas a todas partes del mundo". "Tenemos uno de los sistemas de protección más extensos del mundo, tomando en cuenta los recursos combinados de las agencia a nivel federal, estatal y local". "El Departamento de Agricultura... "mantiene un sistema efectivo que entrelaza garantías para prevenir la introducción de importantes enfermedades", las cuales "se aplican a productos para la venta dentro del país, como también para exportación".
Por último se refirió a áreas concretas en que su país coopera en el mejoramiento de nuestros sistemas sanitarios, que incluye el control de la fiebre aftosa y el gusano barrenador, concretamente, la construcción de una planta de B/. 40 millones en Panamá para combatir el último.
En conclusión, reconocer como propios los sistemas de control sanitario norteamericanos, no implicaría renunciar a los procedimientos de verificación internos que Panamá aplique, como doble control independiente, razonable, científico y objetivamente hechos. Lo que tenemos que asegurarnos es que ambas partes se comprometan a no convertir sus respectivos sistemas sanitarios en barreras u obstáculo de un comercio realmente abierto y libre, que es el espíritu del tratado.
La primera nota es optimista, estamos tan cerca del cierre. En palabras del diplomático: "A pesar de que no fue posible concluir un trato durante las negociaciones en Washington la semana pasada, logramos un gran progreso".
Otro detalle es que Estados Unidos quiere cerrar esto ya. El embajador lo describe así: "Sostuve una alentadora conversación esta mañana con nuestra nueva representante comercial adjunta, la embajadora Susan Schwab, quien encabeza el equipo negociador, y "enfatizó el interés de la Casa Blanca en cerrar este trato".
Por último, se refirió también al tropiezo representado por la diferencia surgida en torno a los controles sanitarios panameños. Dijo que: "Los negociadores estadounidenses nunca han solicitado a sus socios comerciales, incluyendo a los colegas panameños, que disminuyan su calidad o estándares de salud".
Sobre las virtudes de los controles sanitarios de su país, dijo el diplomático: "Tenemos más de siete mil inspectores verificando la seguridad de las carnes y aves producidas en Estados Unidos y que son enviadas a todas partes del mundo". "Tenemos uno de los sistemas de protección más extensos del mundo, tomando en cuenta los recursos combinados de las agencia a nivel federal, estatal y local". "El Departamento de Agricultura... "mantiene un sistema efectivo que entrelaza garantías para prevenir la introducción de importantes enfermedades", las cuales "se aplican a productos para la venta dentro del país, como también para exportación".
Por último se refirió a áreas concretas en que su país coopera en el mejoramiento de nuestros sistemas sanitarios, que incluye el control de la fiebre aftosa y el gusano barrenador, concretamente, la construcción de una planta de B/. 40 millones en Panamá para combatir el último.
En conclusión, reconocer como propios los sistemas de control sanitario norteamericanos, no implicaría renunciar a los procedimientos de verificación internos que Panamá aplique, como doble control independiente, razonable, científico y objetivamente hechos. Lo que tenemos que asegurarnos es que ambas partes se comprometan a no convertir sus respectivos sistemas sanitarios en barreras u obstáculo de un comercio realmente abierto y libre, que es el espíritu del tratado.