El empleo y la productividad
En ese afán político de mostrar solamente los beneficios que producen las medidas económicas adoptadas por el Gobierno Nacional, nunca se escucha a sus autoridades hablar de los grandes problemas sociales que se agravan y que merecen una rápida atención. Esa equivocada actitud motivada por ofrecer una imagen optimista de la situación aunque sea a costa de esconder importantes indicadores de la realidad, ha ido generando desconfianza de parte de la comunidad y restando credibilidad a los anuncios públicos de sus gobernantes sobre los logros obtenidos.
Uno de estos casos tiene que ver con el tema del empleo. En repetidas ocasiones durante este año hemos escuchado al Ministerio de Planificación hablar sobre una disminución en el índice de desempleo correspondiente a un punto porcentual en los últimos doce meses, situación que sin duda alguna representa avance sobre un tema que tiene importantes efectos en la condición de vida de todos los panameños. Así mismo, animado por el éxito logrado en el año que terminó, le escuchamos recientemente predecir que espera igual reducción para el año que comienza.
Pero si queremos ser más objetivos en la presentación de este tema a la comunidad, no deben olvidarse otros aspectos de la realidad que convierten la aparente victoria en un dudoso progreso. En primer lugar la alegría por la baja de un punto en el nivel de desempleo tiene que medirse en términos de la gravedad de problema que aún tenemos. Es cierto que si la fiebre del enfermo baja de cuarenta grados a treinta y nueve, sus familiares tienen motivo para alegrarse, pero todavía la situación refleja una temporada insostenible por mucho tiempo. Comparando nuestro país al resto de Latinoamérica, la tasa de desempleo urbano abierto en Panamá duplica la tasa promedio del desempleo general en toda América Latina y el Caribe.
Además no se ha explicado que junto a este índice más favorable en cuanto al empleo, ha ido asociado otro dramático de cara al futuro en términos de nuestra competitividad en el mercado internacional, y se refiere a la reducción en productividad que coloca a Panamá como país que ha tenido una merma mayor en toda la región latinoamericana.
Ojalá nuestros gobernantes dediquen a este tema el interés que merece. Son muchos los panameños que esperan una ocupación que les permita llevar el sustento a sus familias, así como participar activamente en el desarrollo del país. Para esto resulta más importante mejorar sus niveles de productividad, de manera que sus empresas puedan competir en el mercado internacional; porque solamente así podrán obtenerse los empleos que el ministro de Planificación augura para el futuro y en cantidades mayores que permitan aliviar significativamente el grave problema actual.
Uno de estos casos tiene que ver con el tema del empleo. En repetidas ocasiones durante este año hemos escuchado al Ministerio de Planificación hablar sobre una disminución en el índice de desempleo correspondiente a un punto porcentual en los últimos doce meses, situación que sin duda alguna representa avance sobre un tema que tiene importantes efectos en la condición de vida de todos los panameños. Así mismo, animado por el éxito logrado en el año que terminó, le escuchamos recientemente predecir que espera igual reducción para el año que comienza.
Pero si queremos ser más objetivos en la presentación de este tema a la comunidad, no deben olvidarse otros aspectos de la realidad que convierten la aparente victoria en un dudoso progreso. En primer lugar la alegría por la baja de un punto en el nivel de desempleo tiene que medirse en términos de la gravedad de problema que aún tenemos. Es cierto que si la fiebre del enfermo baja de cuarenta grados a treinta y nueve, sus familiares tienen motivo para alegrarse, pero todavía la situación refleja una temporada insostenible por mucho tiempo. Comparando nuestro país al resto de Latinoamérica, la tasa de desempleo urbano abierto en Panamá duplica la tasa promedio del desempleo general en toda América Latina y el Caribe.
Además no se ha explicado que junto a este índice más favorable en cuanto al empleo, ha ido asociado otro dramático de cara al futuro en términos de nuestra competitividad en el mercado internacional, y se refiere a la reducción en productividad que coloca a Panamá como país que ha tenido una merma mayor en toda la región latinoamericana.
Ojalá nuestros gobernantes dediquen a este tema el interés que merece. Son muchos los panameños que esperan una ocupación que les permita llevar el sustento a sus familias, así como participar activamente en el desarrollo del país. Para esto resulta más importante mejorar sus niveles de productividad, de manera que sus empresas puedan competir en el mercado internacional; porque solamente así podrán obtenerse los empleos que el ministro de Planificación augura para el futuro y en cantidades mayores que permitan aliviar significativamente el grave problema actual.